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‘Podemos’ y las municipales

Hace unos días, El Diario.es daba la noticia de que ‘Podemos’ renunciaba a presentar candidaturas para las elecciones municipales y añadía la razón que aducían: evitar que se cuele gente indeseable. Pero ‘Podemos’ no ha renunciado sólo a eso, también ha renunciado a liderar la unidad de la izquierda en un momento en que la buena imagen conseguida le daba toda la autoridad para ello; y no sólo renuncia a liderar la unificación, sino que no quiere ni oir hablar de eso. Al mismo tiempo y por el contrario, ha decidido articularse inmediatamente como partido político.

Creo que las tres decisiones son coherentes con el pensamiento de ‘Podemos’ hasta ahora explicitado. Van a por todas, es decir, a ganar las elecciones generales. Para ello, construirán un programa “nacional-populista”, como explicaba Íñigo Errejón, programa lleno de afirmaciones generales y atractivas: más democracia, menos casta, ilegitimidad de la deuda, servicios sociales públicos. Nada, en ese programa, que no pueda ser aceptado por esa enorme masa social desorganizada y descontenta. Y nada que ver con esa definición geográfica llamada izquierda, aunque, paradójicamente, fuera Izquierda Anticapitalista la merecedora de buena parte del éxito electoral europeo.

Coherente con la decisión de ganar, de hacerlo solos y con un programa del “pueblo”, es también la decisión de organizarse como partido político. (En esto, deben haber aprendido de la experiencia de Izquierda Unida, que todavía no se sabe si es un partido, una coalición o un movimiento). Se trata de un partido de nuevo tipo, con apariencia asamblearia, que se articula en círculos temáticos y territoriales. Parece, sin embargo, que es un reducido grupo, muy selecto y señalado, el que está elaborando la propuesta organizativa; y se prevé la formación de un consejo central, más o menos numeroso, que decidirá lo que haya de hacerse en cada momento. Todo es coherente con el proyecto, calculadamente pensado, y continúa mereciendo el apoyo creciente de la “gente plebeya” o “pueblo no representado”, utilizando los conceptos de Íñigo Errejón.

Entiendo que a mucha gente hasta le parezca bien que ‘Podemos’ no se presente a las elecciones municipales para evitar que se apunten personas desconocidas, algunas de ellas de procedencia ideológica “inimaginable”, como ha escrito Íñigo Errejón. Pero yo tengo otra hipótesis: ‘Podemos’ no quiere mezclarse con las iniciativas ciudadanas que están surgiendo en los municipios, no quiere que las asambleas enturbien su discurso y, sobre todo, no quiere renunciar a su marca, porque en el proyecto inicial está decidido ser el nuevo partido “nacional-populista”, con su líder, que llegue a ser mayoritario. En ese camino, las elecciones municipales y regionales próximas son un trámite, que pasará pronto, y ‘Podemos’ presentará sus listas y sus programas para las elecciones generales. Si las encuestas aciertan, sobrepasará al PSOE y reducirá a IU a la insignificancia. Esto ya ha ocurrido más veces en la historia en circunstancias similares y no debe extrañarnos. Pero el proyecto de ‘Podemos’ puede encontrarse con una dificultad: que las asambleas ciudadanas ocupen el lugar que les corresponde en la izquierda y aparezca un competidor organizado, comprometido, reconocible por su presencia en la lucha social y al que no se le pueda tildar de casta. Todo puede ser diferente entonces.

Marcelino Flórez

 

La definición de ‘Podemos’. -Comentario de texto-.

 

Íñigo Errejón, el tercero de la jerarquía de ‘Podemos’ y diputado electo europeo, ha explicado en el número 225 de la edición española de Le Monde Diplomatique “¿Qué es ‘Podemos’?”. Haremos un comentario de texto, siguiendo un método que ensayé durante muchos años con el alumnado de secundaria: análisis del texto, que incluye una lectura comprensiva, un esquema y un resumen; idea principal e ideas secundarias; y explicaciones de esas ideas.

El resumen del texto, después de leerlo y esquematizarlo, podría ser como sigue. Debo pedir disculpas por la densidad conceptual, pero el artículo comentado no permite otra cosa:

I. En el contexto de la crisis económica y política, se realizaron importantes manifestaciones sociales, que “el bloque de poder” resistió con facilidad. Eso produjo un desánimo, traducido en “descontento inorgánico” a causa de la escasa organización de la sociedad civil. Las elecciones europeas celebradas en ese contexto tuvieron una lógica doméstica, de lo que resultó el descalabro de los “partidos dinásticos” o “del turno” y la aparición de un nuevo espacio, donde se situó ‘Podemos’, que recogió un voto de diversa procedencia, a veces de procedencia “inimaginable”, aunque prioritariamente provino de antiguos votantes socialistas.

‘Podemos’ es, entonces, la “herramienta para la unidad popular y ciudadana”, que logró articular el descontento flotante. Fue ideado por un grupo de personas procedentes “del activismo y de la Universidad”, conscientes de que España estaba viviendo un cambio de régimen (fracturas de consensos, desarticulación de identidades), que favorecía “un discurso populista de izquierdas” con voluntad mayoritaria, lo que había venido a ser posible gracias al “clima impugnatorio de las élites” que consiguió el 15-M-2011.

Los teóricos fundamentaron el proyecto en tres columnas:

a) “los indignados” (o “gente plebeya” o “pueblo no representado”), producto cultural surgido del 15-M que supera “las metáforas izquierda y derecha”;

b) la acción en los medios de comunicación para crear el espacio de identificación, conscientes de que la política no depende de ninguna condición social previa (eufemismo del autor para referirse a la conciencia de clase);

c) el modelo de los procesos latinoamericanos o “nuevas mayorías nacional-populares” (“hemos reconocido que sin aquel aprendizaje, ‘Podemos’ no habría sido posible”).

Y decidieron prescindir de tres “tabúes” de la izquierda:

1. el de lo “social” o construcción de un movimiento social previo a la política, optando por construir la oferta “desde arriba”;

2. el del liderazgo, aceptando llevar la fotografía hasta en la papeleta del voto;

3. el rechazo del eje izquierda-derecha, sustituído por la transversalidad, gracias a oposiciones del tipo “democracia-oligarquía”, “ciudadanía-casta” o “nuevo-viejo”.

El proyecto tuvo éxito el 25-M-2014 y ‘Podemos’ se convirtió al mismo tiempo en un proyecto de esperanza y en un mundo de interrogantes, cuyo triunfo dependerá de la audacia de sus militantes.

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II. Según uno de los fundadores, por lo tanto, ‘Podemos’ es una construcción intelectual que se autocalifica como populismo (de izquierdas) y como transversal ideológicamente, que busca el apoyo de la gente indignada (o descontento inorgánico) a través del uso de la propaganda tanto en las modernas redes de comunicación, como en los medios tradicionales, y a través de la imagen de los líderes.

Debe destacarse en esta idea la transversalidad o indefinición ideológica, expresada en dicotomías del tipo democracia versus oligarquía o ciudadanía versus casta, muy acordes con el público al que se dirige (pueblo no representado o gente plebeya).

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III. El exitoso experimento de ‘Podemos’ está basado en un análisis científico y muy correcto de la realidad. Efectivamente, la sociedad española vive una crisis política, que tiene todos los visos de anunciar el final del régimen de la Transición: el consenso ha sido aniquilado a causa de la forma de oposición ejercida por el Partido Popular y refrendada con su ejercicio de gobierno, enteramente alejado de todo movimiento social y del resto de los partidos políticos; el bipartidismo dominante está en quiebra y la demanda de una reforma del sistema electoral es ya un clamor; la desconfianza en todas las instituciones del Estado se ha extendido por doquier, como reconocen las encuestas del CIS, y el sistema de autonomías territoriales hace también agua. La reforma de la Constitución se ve como inevitable, pero “el bloque de poder” se resiste a hacerlo, y ahí cobra fuerza el grito de “no nos representan”.

Sobre la crisis política se ha extendido la fortísima crisis económica, que ha roto en pedazos el orden social vigente, extendiendo el paro y el empobrecimiento. Las protestas han sido desoídas y aun despreciadas y fue ahí donde nació el grito de “no nos representan”. Todo ello, en una sociedad muy poco articulada, lo que ha conducido a ese “ánimo destituyente, difuso y fragmentado”, que dice Íñigo Errejón. Los “indignados” son un grupo hasta ahora desorganizado, desconocedor de las formas de asociación y de participación social vigentes, que de pronto ha visto perdida la seguridad que le ofrecían el Estado del Bienestar y un entorno familiar acogedor. ‘Podemos’ se ha dirigido a esa población y ha logrado captar su apoyo y, tal vez, logre organizarla.

Los creadores de ‘Podemos’ han prescindido de la ideología y han optado por el populismo, que han expresado con los términos de democracia o de ciudadanía y, a veces, simplemente con el término pueblo. También lo han formulado con conceptos opuestos, que son los que han logrado mayor impacto mediático, como son los términos oligarquía y, sobre todo, casta. Pero, ¿no existe más ideología bajo el manto de un difuso “activismo” o de la profesionalidad de unos jóvenes “universitarios”? Aquí, Errejón deja de decir algo, que es mucho más preciso que la equívoca referencia al nacional-populismo de los procesos latinoamericanos, deja de nombrar al partido Izquierda Anticapitalista, quien, por su parte, sí se arroga un gran protagonismo en la génesis de ‘Podemos’, como lo expresa en un comunicado que emitieron el día 23 de junio de 2014 (“Izquierda Anticapitalista impulsó el proyecto de PODEMOS inicialmente junto con Pablo Iglesias y otras personas de su entorno. Nunca hemos ocultado ni vamos a ocultar que participamos en esta iniciativa, porque nos sentimos plenamente identificados con PODEMOS.”) y que puede leerse en su página web (http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article29801). La fuerte presencia de los anticapitalistas se constata también por los muchos nombres de ese partido que formaban la lista electoral europea y se pudo notar igualmente en la difusión de la propaganda electoral, donde esa infraestructura política cumplió un papel esencial,como puede comprobar quien lo desee, comparando la incidencia de ‘Podemos’ en Burgos, donde Izquierda Anticapitalista tiene un grupo muy organizado, con la incidencia, por ejemplo, en Valladolid. Además, Izquierda Anticapitalista, por primera vez en su historia, no se presentó a las elecciones europeas, cediendo todo su espacio político a la nueva fórmula. El éxito del resultado es indudable, aunque los ocultamientos no sean buenos augurios.

Poco a poco se va desvelando el proyecto ‘Podemos’, más allá de la propaganda mutua que se hace con el Partido Popular a través de los insultos y de los debates, pero será la práctica la que haga concretar la ideología oculta, cuando “democracia” tenga que traducirse en votar a favor o en contra de una propuesta parlamentaria. También habrá un desvelamiento cuando tenga que concretar un programa municipal y, más, si se ven obligados a confrontarse con iniciativas ciudadanas abiertas. Esa sí será una prueba de fuego. Veremos.

Marcelino Flórez

 

Después de las elecciones

 

Dice el Partido Popular que ha ganado las elecciones. Digo yo que tal vez gane algún amigo en cuanto la soberbia y la propaganda den paso a la realidad. Quien dice que ha perdido, y así es, es el PSOE. Lleva trabajando esta derrota desde el 10 de mayo de 2010 y, al fin, ha conseguido lo que perseguía: una derrota sin paliativos. Esto es lo más importante, desde el punto de vista español, de estas elecciones: el principio del fin del bipartidismo. No obstante, tanto un partido como el otro tienen aún larga vida por delante.

El segundo hecho relevante de las elecciones es el triunfo de Podemos, un triunfo mucho mayor que los cinco diputados conseguidos. Podemos ha sido el cauce político de la protesta que inunda las calles. Todo un éxito. Ahora le corresponde dirigir la tarea de construir una alternativa real de gobierno desde la izquierda. A mis amigas y amigos les advertía yo que ésta era una de las cosas que se dilucidaban, respecto a España, en estas elecciones. Ha sido Podemos el elegido para liderar el futuro, ni más ni menos.

Izquierda Unida no sólo ha vuelto a tocar techo, sino que, al abrirse otras vías para la unidad, ha perdido definitivamente la oportunidad que, un día tras otro, se le venía ofreciendo desde 1986. Ahora tendrá que clarificar si es un partido o si son varios partidos y, sobre todo, si quiere participar en la unidad real, la que no pende nunca del centralismo democrático, sino del mero voto democrático. IU ha tocado techo y tiene un suelo quebradizo: bastará una imagen menos arcaica del PSOE para que se le escape un buen puñado de votos. El triunfo de IU en estas elecciones es muy parecido al del Partido Popular. En muy poco tiempo, la realidad se impondrá.

Y nos queda Equo, el gran derrotado de la izquierda, tanto como el PSOE, con una diferencia, que el mensaje y la campaña han sido incomparablemente mejores. Por eso, precisamente, la derrota de Equo es más importante y no sé si más significativa. La mejor explicación de esta derrota es el fracaso del pacto electoral. Primavera Europea ha sido una chapuza de arriba abajo. No hace falta decir una palabra para explicar el error de insertar a “partidos” como el “castellano” o las escisiones socialistas de Extremadura y otros lugares. Entre estas chapuzas, sólo Caballas ha demostrado ser algo más que una reunión de amigos. Pero son los dos grupos principales de la coalición los que han dado pruebas de debilidad: Compromìs ha pasado del tercer puesto de partida al sexto. Le han superado Izquierda Unida, Podemos y UPyD. ¡Qué difícil se le ha puesto en la Comunidad Valenciana a Compromìs! Y la Chunta exactamente igual. Con esta cooperativa, Equo ha quedado desdibujado y no ha cumplido la tarea encomendada: dirigir el descontento social, pero europeísta. Todo, incluso el nombre, ha sido ocultado por el localismo, que se dice nacionalista. Un error de bulto.

Equo, sin embargo, existe y representa la nueva era política mejor que cualquiera en la izquierda: nadie, salvo Equo, opta por el decrecimiento; es el primero y el más radical en la democracia directa, tanto en primarias, como en elaboración de programas; sus líderes son coherentes como el que más. Pero ha fracasado. No vale consolarse con haber obtenido un diputado. Eso servirá algo en Europa, pero en España es nada. Queda, por lo tanto, aceptar la derrota y ponerse a trabajar para la unidad, no como líderes, que no lo ha querido la población, pero sí como convencidos, que la razón no ha sufrido ninguna derrota en este caso.

Marcelino Flórez