Segunda profanación del monumento memorialista

La primera vez que atravesé Torozos, aquello era un verdadero monte. Las encinas lo cubrían todo entre Rioseco y Zaratán; y el autobús discurría lento a lo largo de una carretera no muy ancha, que cruzaba un par de veces las vías del Tren Burra y pasaba por el medio del aeropuerto de Villanubla, entonces de uso sólo militar. De eso hace más de cincuenta años. Entendí perfectamente ese día lo que me había contado algunas veces mi padre: los llevaban a los Montes Torozos y desaparecían.

Al finalizar los años sesenta, Torozos se desarboló, las encinas desaparecieron y ocuparon su sitio los campos de cebada para producir piensos para alimentar al ganado para llevar la leche y la carne a las ciudades, donde ahora se reunía la gente expulsada del campo. Poco a poco, desaparecieron los testigos y aún no hay noticias de las decenas, tal vez centenares, de fosas clandestinas en Torozos.

La Asociación para la Recuperación de la memoria Histórica de Valladolid levantó un monumento, donde la cañada se cruza con la carretera de Peñaflor de Hornija, en memoria de los centenares, tal vez miles de desaparecidos que oculta Torozos. Son cuatro hierros de los restos de la vía del tren y una pirámide de chapa junto a unas pequeñas rocas calizas del páramo. Allí cada primavera la ARMH-VA reúne a un grupo de personas para rememorar a las víctimas olvidadas. Los hijos y los nietos siguen llorando y las demás acompañamos ese llanto.

Al finalizar el mes de julio, alguien derribó la pirámide, pero la ARMH-VA la levantó de nuevo, con más soldadura sobre las viejas vías férreas. A mediados de agosto, los herederos de los asesinos han vuelto a profanar el monumento a las víctimas, dejando allí su firma, “Arriba España”, para recordar a la humanidad que están entre nosotros y que siguen empoderados. ¡Cómo se nota la ausencia de la fiscalía … y de la polícía!

Monumento profanado

El monumento a las víctimas desaparecidas en Torozos será limpiado, será restaurado y así una y otra vez, hasta que brille la verdad, que traiga la justicia, primera reparación de aquel crimen contra la humanidad, cuya impunidad ampara los crímenes humanitarios que algunas gentes siguen cometiendo y muchas más contemplando con silencio otorgante.

Marcelino Flórez

 

El otro efecto llamada

En la primavera del año 2005 se sucedieron algunas llegadas masivas de inmigrantes africanos, con los que aprendimos algunas palabras poco usadas de la lengua castellana, como patera, cayuco o concertinas. Eran inmigrantes pobres y perseguidos del centro de África. El Partido Popular hizo campañas muy fuertes para acusar al gobierno de Zapatero de ser el responsable de aquella inmigración creciente y nos enseñó otra expresión castellana: “el efecto llamada”. La llamada era una regularización de inmigrantes “ilegales” que el gobierno había hecho para dar solución a un cúmulo de personas extranjeras, la mayoría latinoamericanas, que llevaban años viviendo en España “sin papeles” y, muchas de ellas, trabajando irregularmente. La inmensa mayoría de aquellas personas, por cierto, habían llegado a España durante el anterior gobierno del Partido Popular.

Cuando en la primera quincena del mes de agosto de 2014 la prensa llenó las portadas con imágenes y noticias de llegadas masivas de inmigrantes pobres en pateras o de las vallas de Melilla asaltadas a pesar de las concertinas, la culpa ya no podía ser de Zapatero. Ahora la culpa ha sido “el buen tiempo” o “el fin del ramadán”. Exactamente eso ha dicho el ministerio del Interior, que no se ha atrevido siquiera a citar la permisividad de los guardias marroquíes con la salida por las playas durante dos días, para no irritar al gobierno de aquel país.

El uso del concepto “efecto llamada” en 2005 se enmarcaba en la estrategia de la crispación, que fue la principal y casi exclusiva política del Partido Popular entre 2004 y 2011. (¡Cómo contrasta la actitud de todos los demás partidos políticos españoles en esta hora ante un problema tan enorme como es la emigración!). Además de servir a la crispación, sin embargo, el concepto de “efecto llamada” estuvo siempre acompañado de un componente racista, que también cultivó el Partido Popular, con exitosos resultados, de los que puede servir de ejemplo la obtención de la alcaldía de Badalona. SOS Racismo llevó al alcalde de esa ciudad a los tribunales, pero los tribunales le absolvieron en primera y en segunda instancia, a pesar de considerar “ofensivas y vejatorias” sus palabras, porque no habían provocado delitos concretos. Merecen citarse las palabras exactas de la Audiencia de Barcelona al confirmar la absolución: “ni el folleto ni las manifestaciones anteriores o posteriores de Xavier García Albiol constituyeron una incitación a realizar ningún acto, salvo votarlo en las siguientes elecciones”.

El “efecto llamada” en agosto de 2014 es el humanitarismo de la sociedad española, que atiende a los extranjeros con los servicios sociales. El gobierno ha llegado a perseguir acciones caritativas de la mismísima Iglesia católica para impedir esa “llamada”. Pero quien mejor lo ha expresado ha sido el alcalde de Vitoria al afirmar que “los marroquíes viven de los servicios sociales”. El alcalde reconoce que decir eso no es muy correcto, pero está tranquilo, porque, como ha afirmado, “nunca ha tenido tanto apoyo en la calle como en estas semanas”. Lejos de escuchar a SOS Racismo para que amoneste al alcalde, Javier Maroto, el Partido Popular se ha apresurado a darle un “respaldo absoluto”.

Actuando así, el Partido Popular impide nuevamente que se trate el asunto de la inmigración como un asunto de Estado. Lo saca de la vía política y lo sitúa en la esfera de la ética. En Badalona ya vimos lo que ocurrió: Albiol ganó las elecciones. Esperemos que en Vitoria el humanismo y la ética provoquen la reflexión de la ciudadanía y arrojen a Javier Maroto y al partido que le sustenta al basurero de la historia, que es el nicho merecido por los políticos que no respetan los valores esenciales de la humanidad.

Marcelino Flórez

‘Podemos’ y las municipales

Hace unos días, El Diario.es daba la noticia de que ‘Podemos’ renunciaba a presentar candidaturas para las elecciones municipales y añadía la razón que aducían: evitar que se cuele gente indeseable. Pero ‘Podemos’ no ha renunciado sólo a eso, también ha renunciado a liderar la unidad de la izquierda en un momento en que la buena imagen conseguida le daba toda la autoridad para ello; y no sólo renuncia a liderar la unificación, sino que no quiere ni oir hablar de eso. Al mismo tiempo y por el contrario, ha decidido articularse inmediatamente como partido político.

Creo que las tres decisiones son coherentes con el pensamiento de ‘Podemos’ hasta ahora explicitado. Van a por todas, es decir, a ganar las elecciones generales. Para ello, construirán un programa “nacional-populista”, como explicaba Íñigo Errejón, programa lleno de afirmaciones generales y atractivas: más democracia, menos casta, ilegitimidad de la deuda, servicios sociales públicos. Nada, en ese programa, que no pueda ser aceptado por esa enorme masa social desorganizada y descontenta. Y nada que ver con esa definición geográfica llamada izquierda, aunque, paradójicamente, fuera Izquierda Anticapitalista la merecedora de buena parte del éxito electoral europeo.

Coherente con la decisión de ganar, de hacerlo solos y con un programa del “pueblo”, es también la decisión de organizarse como partido político. (En esto, deben haber aprendido de la experiencia de Izquierda Unida, que todavía no se sabe si es un partido, una coalición o un movimiento). Se trata de un partido de nuevo tipo, con apariencia asamblearia, que se articula en círculos temáticos y territoriales. Parece, sin embargo, que es un reducido grupo, muy selecto y señalado, el que está elaborando la propuesta organizativa; y se prevé la formación de un consejo central, más o menos numeroso, que decidirá lo que haya de hacerse en cada momento. Todo es coherente con el proyecto, calculadamente pensado, y continúa mereciendo el apoyo creciente de la “gente plebeya” o “pueblo no representado”, utilizando los conceptos de Íñigo Errejón.

Entiendo que a mucha gente hasta le parezca bien que ‘Podemos’ no se presente a las elecciones municipales para evitar que se apunten personas desconocidas, algunas de ellas de procedencia ideológica “inimaginable”, como ha escrito Íñigo Errejón. Pero yo tengo otra hipótesis: ‘Podemos’ no quiere mezclarse con las iniciativas ciudadanas que están surgiendo en los municipios, no quiere que las asambleas enturbien su discurso y, sobre todo, no quiere renunciar a su marca, porque en el proyecto inicial está decidido ser el nuevo partido “nacional-populista”, con su líder, que llegue a ser mayoritario. En ese camino, las elecciones municipales y regionales próximas son un trámite, que pasará pronto, y ‘Podemos’ presentará sus listas y sus programas para las elecciones generales. Si las encuestas aciertan, sobrepasará al PSOE y reducirá a IU a la insignificancia. Esto ya ha ocurrido más veces en la historia en circunstancias similares y no debe extrañarnos. Pero el proyecto de ‘Podemos’ puede encontrarse con una dificultad: que las asambleas ciudadanas ocupen el lugar que les corresponde en la izquierda y aparezca un competidor organizado, comprometido, reconocible por su presencia en la lucha social y al que no se le pueda tildar de casta. Todo puede ser diferente entonces.

Marcelino Flórez

 

La definición de ‘Podemos’. -Comentario de texto-.

 

Íñigo Errejón, el tercero de la jerarquía de ‘Podemos’ y diputado electo europeo, ha explicado en el número 225 de la edición española de Le Monde Diplomatique “¿Qué es ‘Podemos’?”. Haremos un comentario de texto, siguiendo un método que ensayé durante muchos años con el alumnado de secundaria: análisis del texto, que incluye una lectura comprensiva, un esquema y un resumen; idea principal e ideas secundarias; y explicaciones de esas ideas.

El resumen del texto, después de leerlo y esquematizarlo, podría ser como sigue. Debo pedir disculpas por la densidad conceptual, pero el artículo comentado no permite otra cosa:

I. En el contexto de la crisis económica y política, se realizaron importantes manifestaciones sociales, que “el bloque de poder” resistió con facilidad. Eso produjo un desánimo, traducido en “descontento inorgánico” a causa de la escasa organización de la sociedad civil. Las elecciones europeas celebradas en ese contexto tuvieron una lógica doméstica, de lo que resultó el descalabro de los “partidos dinásticos” o “del turno” y la aparición de un nuevo espacio, donde se situó ‘Podemos’, que recogió un voto de diversa procedencia, a veces de procedencia “inimaginable”, aunque prioritariamente provino de antiguos votantes socialistas.

‘Podemos’ es, entonces, la “herramienta para la unidad popular y ciudadana”, que logró articular el descontento flotante. Fue ideado por un grupo de personas procedentes “del activismo y de la Universidad”, conscientes de que España estaba viviendo un cambio de régimen (fracturas de consensos, desarticulación de identidades), que favorecía “un discurso populista de izquierdas” con voluntad mayoritaria, lo que había venido a ser posible gracias al “clima impugnatorio de las élites” que consiguió el 15-M-2011.

Los teóricos fundamentaron el proyecto en tres columnas:

a) “los indignados” (o “gente plebeya” o “pueblo no representado”), producto cultural surgido del 15-M que supera “las metáforas izquierda y derecha”;

b) la acción en los medios de comunicación para crear el espacio de identificación, conscientes de que la política no depende de ninguna condición social previa (eufemismo del autor para referirse a la conciencia de clase);

c) el modelo de los procesos latinoamericanos o “nuevas mayorías nacional-populares” (“hemos reconocido que sin aquel aprendizaje, ‘Podemos’ no habría sido posible”).

Y decidieron prescindir de tres “tabúes” de la izquierda:

1. el de lo “social” o construcción de un movimiento social previo a la política, optando por construir la oferta “desde arriba”;

2. el del liderazgo, aceptando llevar la fotografía hasta en la papeleta del voto;

3. el rechazo del eje izquierda-derecha, sustituído por la transversalidad, gracias a oposiciones del tipo “democracia-oligarquía”, “ciudadanía-casta” o “nuevo-viejo”.

El proyecto tuvo éxito el 25-M-2014 y ‘Podemos’ se convirtió al mismo tiempo en un proyecto de esperanza y en un mundo de interrogantes, cuyo triunfo dependerá de la audacia de sus militantes.

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II. Según uno de los fundadores, por lo tanto, ‘Podemos’ es una construcción intelectual que se autocalifica como populismo (de izquierdas) y como transversal ideológicamente, que busca el apoyo de la gente indignada (o descontento inorgánico) a través del uso de la propaganda tanto en las modernas redes de comunicación, como en los medios tradicionales, y a través de la imagen de los líderes.

Debe destacarse en esta idea la transversalidad o indefinición ideológica, expresada en dicotomías del tipo democracia versus oligarquía o ciudadanía versus casta, muy acordes con el público al que se dirige (pueblo no representado o gente plebeya).

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III. El exitoso experimento de ‘Podemos’ está basado en un análisis científico y muy correcto de la realidad. Efectivamente, la sociedad española vive una crisis política, que tiene todos los visos de anunciar el final del régimen de la Transición: el consenso ha sido aniquilado a causa de la forma de oposición ejercida por el Partido Popular y refrendada con su ejercicio de gobierno, enteramente alejado de todo movimiento social y del resto de los partidos políticos; el bipartidismo dominante está en quiebra y la demanda de una reforma del sistema electoral es ya un clamor; la desconfianza en todas las instituciones del Estado se ha extendido por doquier, como reconocen las encuestas del CIS, y el sistema de autonomías territoriales hace también agua. La reforma de la Constitución se ve como inevitable, pero “el bloque de poder” se resiste a hacerlo, y ahí cobra fuerza el grito de “no nos representan”.

Sobre la crisis política se ha extendido la fortísima crisis económica, que ha roto en pedazos el orden social vigente, extendiendo el paro y el empobrecimiento. Las protestas han sido desoídas y aun despreciadas y fue ahí donde nació el grito de “no nos representan”. Todo ello, en una sociedad muy poco articulada, lo que ha conducido a ese “ánimo destituyente, difuso y fragmentado”, que dice Íñigo Errejón. Los “indignados” son un grupo hasta ahora desorganizado, desconocedor de las formas de asociación y de participación social vigentes, que de pronto ha visto perdida la seguridad que le ofrecían el Estado del Bienestar y un entorno familiar acogedor. ‘Podemos’ se ha dirigido a esa población y ha logrado captar su apoyo y, tal vez, logre organizarla.

Los creadores de ‘Podemos’ han prescindido de la ideología y han optado por el populismo, que han expresado con los términos de democracia o de ciudadanía y, a veces, simplemente con el término pueblo. También lo han formulado con conceptos opuestos, que son los que han logrado mayor impacto mediático, como son los términos oligarquía y, sobre todo, casta. Pero, ¿no existe más ideología bajo el manto de un difuso “activismo” o de la profesionalidad de unos jóvenes “universitarios”? Aquí, Errejón deja de decir algo, que es mucho más preciso que la equívoca referencia al nacional-populismo de los procesos latinoamericanos, deja de nombrar al partido Izquierda Anticapitalista, quien, por su parte, sí se arroga un gran protagonismo en la génesis de ‘Podemos’, como lo expresa en un comunicado que emitieron el día 23 de junio de 2014 (“Izquierda Anticapitalista impulsó el proyecto de PODEMOS inicialmente junto con Pablo Iglesias y otras personas de su entorno. Nunca hemos ocultado ni vamos a ocultar que participamos en esta iniciativa, porque nos sentimos plenamente identificados con PODEMOS.”) y que puede leerse en su página web (http://www.anticapitalistas.org/spip.php?article29801). La fuerte presencia de los anticapitalistas se constata también por los muchos nombres de ese partido que formaban la lista electoral europea y se pudo notar igualmente en la difusión de la propaganda electoral, donde esa infraestructura política cumplió un papel esencial,como puede comprobar quien lo desee, comparando la incidencia de ‘Podemos’ en Burgos, donde Izquierda Anticapitalista tiene un grupo muy organizado, con la incidencia, por ejemplo, en Valladolid. Además, Izquierda Anticapitalista, por primera vez en su historia, no se presentó a las elecciones europeas, cediendo todo su espacio político a la nueva fórmula. El éxito del resultado es indudable, aunque los ocultamientos no sean buenos augurios.

Poco a poco se va desvelando el proyecto ‘Podemos’, más allá de la propaganda mutua que se hace con el Partido Popular a través de los insultos y de los debates, pero será la práctica la que haga concretar la ideología oculta, cuando “democracia” tenga que traducirse en votar a favor o en contra de una propuesta parlamentaria. También habrá un desvelamiento cuando tenga que concretar un programa municipal y, más, si se ven obligados a confrontarse con iniciativas ciudadanas abiertas. Esa sí será una prueba de fuego. Veremos.

Marcelino Flórez

 

El enigma Podemos

 

Después del éxito electoral, la actividad pública de Podemos se ha velado calculadamente. Parece ser que las personas adscritas al movimiento están reflexionando sobre la forma de organizarse. Eso no es público ni se difunde en los medios. También parecer observarse que Podemos renuncia a liderar lo que convencionalmente conocemos como la izquierda. Dado que todos los pasos de Podemos han estado calculados por profesionales de la política y de la demoscopia desde el principio, no hay más remedio que esperar a que vayan desvelando el proyecto. Mientras tanto, el apoyo popular a Podemos continúa creciendo de forma imparable, por lo que sospecho que la renuncia a liderar la izquierda se debe a que han decidido ir a por todas, como por otra parte vienen escribiendo los dirigentes. Esperemos, pues.

El mundo, sin embargo, no acaba en Podemos. Hay otras dos izquierdas en España: el PSOE, en proceso de renovación, con una militancia numerosa y una clientela abundante, que no ha dicho la última palabra; y una multitud de siglas y tendencias que pululan en el espacio que ocupa Izquierda Unida.

Izquierda Unida ha sido incapaz de aglutinar ese heterogéneo espacio de lo que podríamos llamar la izquierda radical. Eso explica la aparición de EQUO y de otras formaciones, que van poco a poco asentándose como grupos políticos organizados. La principal razón de la incapacidad aglutinadora de IU ha sido la dependencia del PCE, de la que nunca ha logrado desasirse. Eso le ha conducido a utilizar formas de representación muy controladas y centralizadas, que asimilan a IU con los otros partidos del sistema, ahora claramente detestados en la izquierda. Gran parte de la militancia de IU, sin embargo, ha entendido que hay que cambiar de rumbo y eso abre otras posibilidades a este espacio de la izquierda.

Contribuye, sin duda, a este cambio la presencia de EQUO, que ha aportado dos cosas esenciales: una ecología política sincera y muy marcada, que es clave en el proceso de cambio de sistema productivo que vivimos, y un método de participación democrática que rompe con los moldes de las viejas organizaciones. La utilización de internet ha facilitado tanto la práctica real de elecciones primarias para confeccionar las candidaturas electorales, como la realización participada de los programas electorales. Ninguna cúpula de partido puede cambiar lo que decide la mayoría de las personas, por lo que con este método nadie puede hablar de castas.

Tanto EQUO, como muchas organizaciones territoriales de IU, están apoyando las iniciativas ciudadanas que han comenzado a surgir en España con vistas a las elecciones municipales. Conocemos el caso de Guanyem Barcelona y de Municipalia en Madrid, pero están surgiendo otras propuestas similares. Así ha ocurrido en Valladolid, donde el día 28 de junio se presentó Valladolid toma la palabra, un manifiesto dirigido al movimiento social y a la ciudadanía, que fue muy bien acogido.

No ha sido Podemos quien ha democratizado las formas caducas de la política partidista. Antes de que existiese Podemos, EQUO había realizado en dos ocasiones elecciones primarias abiertas para proponer las candidaturas. Tampoco ha sido Podemos quien primero reflexionó sobre la conveniencia de elaborar listas electorales abiertas y no adscritas a siglas políticas. Yo mismo he escrito eso en este blog repetidas veces desde hace dos años bajo la etiqueta de “unidad de la izquierda”. Puede comprobarse. Lo que ha hecho Podemos ha sido demostrar en la práctica que la vieja política ha caducado y eso es lo que está favoreciendo la aparición de las iniciativas ciudadanas.

Pero “¿Qué es Podemos?”. Esa pregunta se hace Íñigo Errejón, el tercero en la jerarquía (electoral) de Podemos, y la responde en un enjundioso artículo publicado en la portada del número 225 de Le Monde Diplomatique en español. Ya comentaremos ese texto. Por ahora, confirmamos que Podemos es un enigma, pero un enigma muy calculado y estudiado, la cosa más alejada de la espontaneidad que pudiera parecer a las personas poco informadas.

Marcelino Flórez

 

Memoria de las víctimas, Historia y Política

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