Valle de los Caídos. El Informe

Valle de los Caídos. El Informe

La Comisión creada por el Consejo de Ministros del 28 de mayo de 2011 para decidir “el futuro del Valle de los Caídos”, en cumplimiento del artículo 16 y de la adicional sexta de la Ley 52/2007,  ha concluido su informe. Lo primero que tengo que decir es que se trata de un Informe casi perfecto. Responde efectivamente a la calidad de las personas expertas seleccionadas para realizarlo. Es tal la perfección, que recoge de forma modélica los conflictos esenciales que perviven en nuestra sociedad en lo relativo a ese Valle y a aquella Guerra: la difícil ubicación de las víctimas y el destino del responsable principal, el dictador. Pero de estos dos asuntos trataremos en otros artículos.

El Informe comienza con una Introducción, donde asienta los fundamentos jurídicos e historiográficos que han regido su elaboración. Se cita la legislación que originó el monumento del Valle de Cuelgamuros; se describen los restos de los difuntos allí depositados y la cronología de su depósito, junto a otras características de los mismos, como es el número enorme de restos no identificados, la presencia en lugar preeminente de José Antonio primo de Rivera o la excepcional presencia de Franco.

Es una Introducción bien hecha. Sólo tengo que poner aquí un matiz interpretativo, que me parece relevante: la idea de crear el mausoleo del Valle de Cuelgamuros es de 1 de abril de 1940, primer aniversario de la Victoria, y se inscribe en la interpretación de la Guerra como Cruzada: “perpetuar la memoria de los cayeron en nuestra gloriosa Cruzada”, pero la inauguración del Valle de los Caídos es de 1 de abril de 1959, momento en el que estaba cambiando sustancialmente el mensaje sobre la Guerra. El franquismo no hablaba entonces de cruzada y de victoria,  sino de guerra entre hermanos, una guerra inevitable y necesaria, una guerra donde “todos fuimos culpables”, pero que condujo a una paz duradera por obra de Franco. Era la nueva justificación, por su ejercicio, del franquismo, en el nuevo contexto internacional y de cambio económico interno. Este mensaje, que llegaría intacto y universalizado a la Transición, es clave para la interpretación del Valle de los Caídos y para la comprensión de su pervivencia simbólica; explica también la interrogante presencia de víctimas republicanas, algo sobre lo que la Comisión ha pasado por alto. Pero de eso hablaremos en otro momento, cuando tratemos de las víctimas.

El segundo apartado del Informe son las “Consideraciones”, donde se recoge el resumen de la investigación realizada. Cuentan cómo, después de planteárselo expresamente, optaron por no dejar a merced de los elementos erosivos el futuro del complejo monumental de los Caídos, sino por estudiar la forma de mantenerlo, convirtiéndolo en un centro memorial “de víctimas y de muertos” de la Guerra Civil, aunque para ello habrá que elaborar una explicación. Resignificar el Valle de los Caídos será, pues, la tarea. Debo decir que el análisis está bien ajustado, que tiene en cuenta la historiografía más reciente y que no ahorra calificativos para la Dictadura, por más descalificadores que ellos sean. Y hay que añadir que todo ese contenido ha sido aprobado unánimemente por la Comisión. Reconocen también que hay cosas aún sin investigar, en particular los 12.410 restos de personas desconocidas, todas ellas republicanas.

Finalmente, hacen una Recomendaciones. Comienzan advirtiendo que iniciar cualquier acción requiere la búsqueda de un amplio consenso entre las fuerzas políticas, lo que no podrá hacerse sin un debate social y esto exige, a su vez, la “pacificación social y política del Valle de los Caídos”. Cualquiera, al leer eso, pudiera considerar exagerada la apreciación, pero la reacción de la derechona nada más conocer el Informe es la prueba de que la “pacificación” está lejana. Incluso el actor que el Partido Popular ha tenido durante toda la legislatura para soltar los exabruptos contra el gobierno ha dejado a un lado la cara virginal que le regalaron las pasadas gloriosas elecciones y se ha apresurado a decir que “el problema de los españoles hoy no es Franco, sino el paro”, dejando claro lo que piensan hacer con el Informe.

Entre las recomendaciones, yo destaco el sentido que los informantes quieren dar a la resignificación del Valle de los Caídos, en la que aparece nítida la mano de Reyes Mate: “El objetivo de la resignificación integral no es otro que el de expresar la centralidad de las víctimas mostrando documentalmente y evocando simbólicamente el vacío ético que generó la Guerra Civil con la muerte”. Esto no lo puede digerir el franquismo, pero también le cuesta mucho trabajo al republicanismo acrítico. Y eso explica las reacciones que hemos visto, perfecto retrato de dónde está cada cual.

Pero el conflicto principal se ha generado con una recomendación insignificante dentro del conjunto, la que está en el número 31 del Informe, que propone la reubicación de los restos de José Antonio junto a los demás restos y no en lugar preeminente, y el traslado de los restos de Franco fuera del edificio. Esto último es lo único que ha provocado el voto particular de tres miembros de la Comisión. Es también lo único que ha leído la caverna y a la explicación de su desaforada reacción dedicaremos otro escrito.

La Teoría del Queso

La teoría del queso Gruyere, según la cual el capital internacional va agujereando el movimiento social a través de un sinnúmero de Fundaciones y de personas, éstas  normalmente despistadas o tontos útiles, comienza a extenderse y a dar sus frutos.

El primero de esos frutos, que conozco, es la rendición de Jerónimo Aguado, que ha dimitido de la presidencia de Plataforma Rural, al sucumbir al acoso de la denuncia, fundada en la sospecha, frente a la cual es imposible elaborar una defensa.

En este asunto hay algunos hechos: hay dos Fundaciones, Ashoka y AVINA, que son poco de fiar y, desde luego, forman parte de la ideología neoliberal; hay dos subvenciones de esas Fundaciones a proyectos que se realizaron en Amayuelas de Abajo (Palencia) a través de la Universidad Rural Paulo Freire y por mediación de Jerónimo Aguado; y está el mismo Jeromo, que también recibió una ayuda para continuar su labor de compromiso con el medio rural, manifestado a lo largo de más de treinta años.

Con esos hechos se construye el siguiente argumento: Ashoka y AVINA han financiado a C.I.F.A.E.S.-URPF a través de Jerónimo Aguado, luego los proyectos de Amayuelas y Jerónimo Aguado son el instrumento del capitalismo internacional, que ha minado y trata de destruir al movimiento social de resistencia.

Aceptemos todas las denuncias sobre Ashoka y AVINA, sin necesidad de detenernos en la comprobación de las mismas, por el hecho suficiente de ser neoliberales; aceptemos, después de discutirlo en su caso, que no se reciban subvenciones de esas Fundaciones ni de cualquiera otra que sea sospechosa, incluidas las Administraciones Públicas en manos del PPSOE, como escriben los críticos de esta cuerda. Pero no podemos concluir sin más que una determinada subvención ha sido utilizada en contra de los principios de la asociación que la haya recibido, si no podemos aportar algún elemento, por pequeño que sea, que lo demuestre o, al menos, que permita asentar la hipótesis. (Bueno, a no ser que apliquemos aquí esa otra teoría, que podíamos denominar de las bacterias o “principio de precaución”, con la que se concluye que todo el que haya rozado o respirado aire cerca de Ashoka y de AVINA, o de cualquiera de las múltiples asociaciones o personas que se han rozado con esas Fundaciones, ha quedado objetivamente contaminado. En este caso no deberíamos seguir leyendo, pues está todo dicho.)

¿Qué hecho concreto, qué escrito, qué actividad demuestra que C.I.F.A.E.S.-URPF han utilizado una subvención de Ashoka o de AVINA en contra de sus principios fundadores? Y en cuanto a las personas, ¿existe un dato, un solo dato que demuestre que Jeromo es un infiltrado o que ha utilizado mal una subvención? Si no se presenta un dato, si, además, todos los hechos son públicos y transparentes, si son colegiadamente tratados y aprobados, ¿cuál es el fundamento de las gravísimas acusaciones proferidas contra Jeromo y el movimiento social en el que participa?

Porque sólo faltaba que el fundamento de las denuncias, basadas exclusivamente en la sospecha, estuviese motivado por rivalidades personales, por afectos y desafectos. Sería la perfección de la argumentación insidiosa. Yo no voy a investigar ni a razonar por esa vía.

El argumento, como vemos, es poco científico, saca conclusiones rotundas de unas premisas aéreas, pero es un argumento público, que se transmite en escritos, en conferencias e, incluso, en Asambleas de asociaciones, en Ejecutivas de sindicatos o en Consejos de Administración de empresas. Y se producen respuestas, inevitablemente  ligadas a la credibilidad que a cada cual le merecen las personas o proyectos en torno a los cuales se teje la sospecha. ¿Cuáles han sido estas respuestas?

En lo que yo sé, ha habido varias posturas. Los que conocen a Jeromo y reconocen su talante bondadoso y honrado se han apresurado a preguntarle qué pasaba, y Jeromo ha dejado todos los papeles sobre la mesa, donde ya estaban, por cierto. Los que le conocen y no le quieren han aprovechado para difundir voces con rumores, por si iba calando poco a poco el argumento. Y los que no le conocen, ¿cómo han reaccionado lo que no le conocen? Muchos han dicho “algo habrá” y se han sentado a esperar el resultado (¡Cómo me recuerda aquel “algo habrá hecho” que estuvimos diciendo de las víctimas del terrorismo hasta el año 1996!). Otros han creído que el asunto no iba con ellos y no han tenido problemas en consentir que siguiera la rueda. Unos pocos, finalmente, han investigado para buscar los fundamentos del argumento.

Sé de dos entidades implicadas en la insidia con las que ha podido demostrarse la falacia a tiempo. Se trata de Equo y de Fiare. A Equo se le acusó de estar construido para desmovilizar al movimiento social por la presencia en su Consejo Asesor de Pedro Arrojo, que había recibido en una ocasión una subvención de AVINA. Pero ocurrió que Pedro Arrojo apoyó la alianza electoral de la Chunta Aragonesista con Izquierda Unida y no con Equo, con lo que la acusación falsa, sin más sostén que la sospecha insidiosa, cayó por su peso. A Fiare se le acusó de tener “alianzas” con Ashoka y AVINA y con varias otras bacterias horadadoras de queso que están contaminadas por esas Fundaciones. En este caso fue fácil demostrar que no existe ninguna de esas alianzas y ninguna contaminación, no sólo porque de hecho no existen y así lo afirmaron los responsables al ser consultados, sino porque todo el argumento se reducía a erróneas lecturas de escritos que circulan por internet.

Pudo demostrarse que la sospecha era humo, pura falacia, aunque se convirtiera en insidia y en insulto al usarla irresponsablemente en público. Pero Jeromo ha caído, porque, aunque es un militante probado, es débil y ha caído. Quizá hayan influido las respuestas recibidas ante las sospechas, ya que, por muchos que hayan sido los afectos manifestados, los silencios y las maledicencias pesan en exceso.

No sé si Ashoka y AVINA terminarán de horadar todo el queso, pero el movimiento social realmente existente en el campo español, no el de los despachos, ha quedado más que horadado. Y no sólo en el campo, porque en este asunto ha habido demasiados silencios y muy poca investigación. Eso también traerá consecuencias. No puedo por menos de dar la enhorabuena a los artífices y difusores de la falacia, que ya han comenzado a recoger sus frutos. Enhorabuena, sí; pero también lección aprendida sobre los compañeros de viaje.

El factor católico y la enseñanza en la nueva era

La idea de escuela pública, que recorre toda la etapa constitucional y toma cuerpo con las aportaciones de la Institución Libre de Enseñanza, del socialismo y del anarquismo de los primeros años del siglo XX, es una idea que encierra el afán por construir una sociedad más capacitada para relacionarse con la naturaleza, más equilibrada socialmente y dispuesta a ganar libertad para las personas.

A esta idea se opusieron siempre los creyentes en el liberalismo, para los cuales todos los individuos son iguales al nacer y las diferencias sociales nacen del diferente esfuerzo que cada cual emplea en su vida, con una pequeña aportación de sus cualidades naturales. Nunca tuvieron en consideración los liberales las diferencias sociales originarias. Por eso, despreciaron la labor de la escuela común. Por eso y por el propio interés de que las cosas, muy favorables para ellos, no cambiasen.

Entre esos dos polos se coló el factor católico, el conocido como pensamiento social católico. Coincide este pensamiento con el liberalismo en que el Estado ha de ser subsidiario y atender sólo aquellas cosas que no desarrolle la sociedad civil. Hay espacios de la vida humana, donde los católicos no sólo exigían que el Estado se apartase, sino que reclamaban el monopolio. Uno de esos espacios es la moral. De hecho, desde el principio del sistema constitucional español, la Iglesia católica ejerció la censura sobre la moral pública, lo que incluía el control incluso de la ciencia. Para ejercer el control, esa Iglesia determinó que tenía que monopolizar la enseñanza. Esta idea se desarrolla paralelamente al conflicto que los católicos mantienen con el liberalismo filosófico, primero, y con el socialismo, después. Así fue como España se llenó en los primeros años del siglo XX de colegios católicos para educar a los hijos de la burguesía. Durante el franquismo, los clérigos aprovecharon la situación de favor para completar el mapa de implantación docente, de manera que, al terminar la Dictadura, la Iglesia católica tenía de hecho el monopolio de la enseñanza media y la mayor parte de la enseñanza primaria urbana en sus manos.

Sobre esa realidad social se construyó la Transición y aquí tampoco hubo ruptura. Para asegurarse el statu quo, la diplomacia vaticana negoció y obtuvo dos éxitos paralelos: la cita del nombre “Iglesia católica” en el artículo 16 de la Constitución y los Acuerdos Vaticanos, firmados un mes después de aprobada la Carta Magna, aunque negociados anteriormente. Lo que sí hubo, ya en democracia, fue un pequeño susto cuando los socialistas en el poder decidieron hacer nuevas leyes educativas. Pero la movilización católica obtuvo nuevamente un éxito político: primero, logró institucionalizar la doble red, pública y concertada, en la LODE de 1985; y después, gracias a una heterogénea alianza, logró hacer fracasar la LOGSE de 1990. No hizo falta más que esperar la oportunidad de reglamentar y aplicar los reglamentos para que el factor católico culminase su éxito. La LOGSE, lejos de poner en peligro a la escuela católica, generalizó los conciertos educativos, convirtió en subsidiaria a la escuela pública y produjo un trasvase enorme de alumnado hacia la escuela privada.

La privatización de la enseñanza que ha completado el Partido Popular en su gestión de la Administración educativa regional, incluyendo los desvergonzados ataques de la Comunidad de Madrid contra la escuela pública, hubiera sido imposible sin la justificación ideológica que proporciona el factor católico. El resultado, además, será duradero, porque ha logrado una reversión moral en el viejo pensamiento solidario y algunas personas han optado por la vía de la segregación con el argumento de desear lo mejor para sus hijos. Esta decadencia moral sí que será difícil de transformar.

Pero acabamos de iniciar una nueva era y el descalabro educativo habrá de situarse de nuevo en el primer plano. La reivindicación vuelve a ser la escuela pública, la misma para todos y todas. La escuela privada deberá volver a ser libre y autónoma. No estoy proponiendo que se termine con los conciertos educativos. Digo que los conciertos educativos, igual que todo lo demás que se financie con dinero público, han de ser gestionados por la sociedad organizada en un Estado, en este caso concreto por la Administración educativa.

Por lo tanto, el profesorado ha de pasar a ser funcionario y seleccionado como el resto del profesorado; el alumnado ha de ser matriculado en función de la proximidad al centro escolar, sin discriminación alguna; y el currículo ha de ser el mismo en todos los centros financiados con dinero público. Si el edificio es privado, habrá que pagar la renta que se pacte.

El que no quiera control público que no acepte dinero público. Se dirá “Pero ya pagamos impuestos”. Bien, como se trata de un derecho básico y de una actuación obligatoria, la enseñanza entre los 6 y los 16 años, podrá desgravarse a las personas o familias que opten por una enseñanza privada el mismo porcentaje en su IRPF que cada año presupueste el Estado para la educación.

Cualquier otra cosa es abuso y el factor católico ya no sirve de excusa. ¿Se imaginan ustedes el ahorro presupuestario que una enseñanza, así planificada como manda la Constitución, aportaría? Pues, además de ahorro, aquí estamos hablando de equidad. Hay que atreverse a poner esto en los programas políticos y buscar la mayoría social que lo haga posible.

Sin ETA, están tristes

Si os fijasteis en los rostros, no estaban sonrientes. Es más, las señoritas tenían una cara que daba preocupación, parecían enfermas de gravedad. Si habéis tenido ocasión de ver algún retazo de debate televisivo o habéis leído alguna portada de la derechona mediática, comprobaréis que están profundamente tristes e infinitamente cabreados. Todo eso porque ETA ha desaparecido de hecho. Que ETA no es más que la bomba y el tiro en la nuca; lo otro, el independentismo, la bravuconería, el machotismo y hasta la sinvergüencería (cada uno que elija el calificativo que se le adecúe), eso no es ETA. El heterogéneo entorno etarra, sin tiro en la nuca, pierde su valor natural. No es que no exista problema, pero es un problema de otro orden.

¿Por qué, entonces, están tan tristes en la derechona? Para comprenderlo bien, nada mejor que escuchar al alcalde de Valladolid, que reproduce con esa limpieza que ya conocemos los argumentarios del Partido Popular. En esta ocasión y nunca mejor dicho, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, León de la Riva, mientras presentaba la SEMINCI, obsequió a los periodistas con los razonamientos oficiales sobre la desaparición del terrorismo. Reconoció de inicio que la declaración de cese del terrorismo es “un paso positivo” (no se puede contradecir a Rajoy y el papel que se tiene reservado) e inmediatamente desnudó a ese paso de su positividad: ETA no se ha disuelto, ni ha entregado las armas, luego no ha ocurrido nada. Además, no se ha puesto al servicio de la justicia para aclarar los más de 300 crímenes aún no resueltos. Luego, seguimos lo mismo. La declaración de ETA no es más que la continuidad del “circo montado 48 horas antes” por los mediadores internacionales; un circo, como ha demostrado Mayor Oreja, que busca encubrir las negociaciones que viene manteniendo el gobierno con ETA en secreto.

León de la Riva, incontinente verbal como siempre, reprodujo de la A a la Z el argumentario. Porque eso que acabo de escribir se lo habréis  oído decir a Cospedal, a Sáez de Santamaría y no tardará mucho en desgranarlo en argumentos separados González Pons con la ayuda del señor Arenas.

No creo que esté en el documento, pero está en la conciencia popular de la derechona,  y su representante vallisoletano ha dejado caer la razón de ese argumentario. Él lo ha dicho con ese gracejo que le caracteriza y que le lleva a los titulares de la prensa local: es “el conejo que se iba a sacar de la chistera el candidato”. Exacto. A esta derechona no le preocupa ETA, ya lo sabíamos. Le preocupa el poder y, para acapararlo, todo está permitido. En 2004 ocurrió lo mismo que ahora, desde el punto de vista argumental. Entonces una buena parte de la población lo entendió perfectamente y actuó en consecuencia. Ahora, es más difícil.

 

Tesis contra el microcrédito

La invasión se extiende imparable. El microcrédito lo llena todo: la Universidad, el Ayuntamiento, los Institutos de Educación Secundaria, el asociacionismo solidario, la calle. Pero el microcrédito está lleno de trampas. Aquí sintetizamos algunas tesis que pueden encontrarse en la literatura crítica.

  1. El microcrédito, en tanto que ideología económica relacionada con el empobrecimiento, transfiere la responsabilidad de la pobreza a los propios pobres, exonerando así de responsabilidad a los poseedores de la riqueza.
  2. La ideología del microcrédito, que es el liberalismo exacerbado, deja de analizar las causas y raíces de la desigualdad social y, por lo tanto, deja de combatir el mal en su origen, haciendo que se reproduzca interminablemente.
  3. El descubrimiento de la ideología del microcrédito está sirviendo a los Estados para canalizar por esa vía la ayuda al desarrollo y la cooperación internacional, sin tener en cuenta las graves consecuencias que ello acarrea.
  4. El microcrédito no puede utilizarse en ningún caso para satisfacer necesidades básicas: alimentación, educación, salud o vivienda. Las instituciones financieras liberales no atienden a este límite ético, al tiempo que los Estados y las instituciones internacionales, con la excusa del crédito, se desentienden de la obligación de satisfacer esas necesidades básicas, como tienen comprometido ante las Naciones Unidas.
  5. El microcrédito produce un endeudamiento permanente de los perceptores, que pasan a depender para siempre de las finanzas y de sus dueños, como constata la experiencia.
  6. La iniciativa en el microcrédito es un elemento para definir la valoración moral del mismo. Si la iniciativa es el liberalismo, el resultado es la reproducción de lo que existe: más pobres y más numerosos; menos ricos con más riqueza.
  7. La ideología del microcrédito desoye toda idea relacionada con el consumo responsable y los límites del crecimiento, acrecentando los graves problemas que sufre la naturaleza y que perjudican en mayor medida al mundo empobrecido.
  8. Del mismo modo que en las finanzas se habla de un uso ético y social de las mismas, el que encarna la banca ética, en el pequeño crédito la presencia o ausencia de principios éticos determina su cualidad moral.
  9. Tanto por la iniciativa, que procede del sistema bancario y de los gobiernos liberales, como por los objetivos, que incluyen la maximación del beneficio a través de intereses desorbitantes, la ideología del microcrédito no merece el apoyo de la economía solidaria y del asociacionismo de cooperación.

El Derecho al Crédito

El día 24 de septiembre de 2011 participé en una jornada, organizada por Fiare de Castilla y León, sobre el derecho al crédito. Desde el principio nos sumergimos en un baño de realismo, dejando claro que la economía social y la banca ética no son la alternativa al capitalismo, sino pequeñas semillas para ir construyendo un cambio social. A partir de ese realismo, se enfocó el derecho al crédito con un método de análisis crítico. En la reflexión, el primer elemento crítico que se nos propuso fue la necesidad de atender a la iniciativa y al contenido cuando se habla de créditos. Existe una iniciativa liberal, la que parte del libre mercado, que, cuando piensa en créditos, siempre lo hace para asegurar clientes a la banca, aunque haya que enmascarar la propaganda con ropajes verdes, pacifistas u obreristas. Hay otra iniciativa, la que forma ese complejo mundo del microcrédito, que concibe el crédito como un elemento reparador de la desigualdad en el acceso a las oportunidades. El uso de este sistema consigue insertar en el sistema bancario a quienes antes no estaban allí, pero a costa de perpetuar indefinidamente la dependencia del crédito, o sea, a costa del endeudamiento. Hay una tercera forma de iniciativa crediticia, que es transformadora, la que concibe el crédito como una herramienta política para el cambio social. Aquí se inserta la banca ética y, si bien hay distintas formas de banca ética, el criterio más clarificador para diferenciarlas de otras formas bancarias, así como a las distintas bancas éticas entre sí, es precisamente el crédito. Qué personas y qué proyectos reciben los créditos es el baremo de la banca ética.

Hay que partir, por lo tanto, al hablar del crédito, de la legitimidad que revisten aquellos que tienen la iniciativa. La legitimidad social, por ejemplo, es distinta cunado el origen del crédito es un banco controlado por grandes propietarios de dinero y guiados por el afán de lucro, que cuando el origen es el asociacionismo solidario guiado por valores entre los que no se incluye el afán de lucro. Hay que observar también la legitimidad ética. Por ejemplo, tenemos que pensar qué nos está exigiendo la doctrina económica del decrecimiento a la hora de pensar en el crédito. Y nos está diciendo que la multiplicación del patrimonio hasta el infinito, como desea la codicia financiera, no es posible, que la naturaleza está al límite y que seguir pensando en la remuneración máxima del capital, además de imposible por los propios límites naturales, es una barbaridad ética.

Se trata de hablar del derecho al crédito, que se halla en la frontera de los derechos emergentes. Y si lo reclamamos ya como un derecho, ha de ser porque existen unos bienes a proteger y unos retos éticos que cumplir. Los bienes a proteger no pueden ser las necesidades básicas, porque esa es una obligación de los Estados. La alimentación, la salud, la enseñanza, la vivienda, la protección de la infancia, de la vejez o de la dependencia son obligaciones de las Administraciones Públicas, que no pueden ser objeto del crédito. Éste ha de cumplir la función que, según el proverbio atribuido a los chinos, cumple la caña respecto a los peces para la alimentación; es decir, el crédito en tanto que derecho ha de ser entendido no como un instrumento para el asistencialismo, sino para la emancipación personal y la transformación social. Si nos fijamos en las demandas éticas del crédito, para ser reconocido como derecho, es evidente que hay que descartar el afán de lucro y no sólo los malos usos tradicionales del dinero que se invierte en armas o en la destrucción de la naturaleza. En este momento, hay fondos de inversión destinados a financiar los microcréditos, lo que constituye una prueba perfecta de la ambigüedad y de las limitaciones éticas de ese instrumento financiero.

Cuando Fiare-CyL organizó la jornada del 24 de septiembre, lo hizo con la vista puesta en la Cumbre del Microcrédito, que nos amenaza en Valladolid. A este respecto, hay alguna cosa que ya está clara:

–          El crédito, sea pequeño o grande, puede ser esclavizador o liberador. Eso depende de la iniciativa de la que proceda y de los objetivos que persiga; es decir, depende de que sea ético o no.

–          En lo poco que se ha evaluado al microcrédito hasta ahora, sí sabemos:

  • Que no es de fiar, por el origen de la iniciativa, dominantemente bancaria y gubernamental.
  • Que genera dependencia financiera en las personas que lo utilizan, provocando un endeudamiento sin fin.
  • Que prolonga los males del capitalismo financiero, transparentados mejor que nunca con la crisis actual, al guiarse por el afán de lucro. Debe saberse que los tipos de interés del microcrédito oscilan entre el 20 y el 80 por ciento.
  • Que desoye los principios básicos de la equidad social y de la protección de la naturaleza.

Además, el recurso ideológico al concepto de microcrédito, enmascarando la realidad como si se tratase del bien universal que salvará al mundo de la pobreza, está sirviendo ya a los gobiernos de los países ricos para ir dejando a un lado su compromiso en la lucha contra la pobreza, abandonando la aportación del 0,7 por 100 de su riqueza para combatir la desigualdad, como tienen comprometido ante las Naciones Unidas.

Por eso, Fiare-CyL y las asociaciones de cooperación desligadas de gobiernos, de empresas y de grupos de presión ideológicos o de otro tipo, han dicho a banqueros y gobernantes que no usen su rostro solidario para defender las ideas y las prácticas del capitalismo financiero global. De manera que, más que nunca, podemos afirmar que esta cumbre no es nuestra cumbre.

Nuevos inquisidores

El 25 de junio de 2011, Rafael Yus y Paco Puche publicaban un artículo en Rebelión, donde explicaban cómo el capitalismo internacional está desmovilizando a la sociedad. En España esa tarea le ha sido asignada a EQUO, decían, donde se han infiltrado tres personas, que son avanzadilla de ese capitalismo internacional a través de alguna fundación altruista. Concretamente, así relataban las cosas: “Aquí también, en el caso de EQUO, la metáfora del queso de Gruyère ha funcionado. Concretamente en su Consejo Asesor, máximo sanedrín de la aún fundación y escaparate propiamente dicho, mientras tanto, de la misma, ha incluido entre sus filas a, por lo menos, tres relevante socios-líderes de la Fundación AVINA Pedro Arrojo, Sandra Benveniste y Victor Viñuales. El primero, ex presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, que ha ido paseando de la mano de AVINA, por todo Latinoamérica (por tanto también promocionando la empresa Amanco de la misma), el sello “nueva cultura del agua…”

Achacar a EQUO la responsabilidad de la desmovilización ciudadana parece excesivo, pero pretender que EQUO sea un muñeco en las manos de Pedro Arrojo parece que no se conjunta bien con la forma con que se ha elegido a su cabeza de lista por Madrid, a través de un voto libre, tanto presencial, como en la red virtual. No creo que las 2.000 personas que votaron a Uralde sean socios de AVINA y, por lo tanto, marionetas del capitalismo americano. Es más, no creo que conozcan a Pedro Arrojo. Pero el razonamiento de Rafael Yus y Paco Puche se complica más si resulta, como ha ocurrido, que Pedro Arrojo termina no en EQUO, sino en Izquierda Unida, como escribe Izquierda Anticapitalista en su página web, tomándolo del diario Público: “Convocadas las generales, el colectivo Preocupados por el 20-N lanzó el manifiesto Por una izquierda plural y unida, en el que alertaba contra la dispersión del voto progresista –”Sólo si emerge en Aragón una única opción a la izquierda del PSOE, una única marca y un único programa será posible movilizar e ilusionar a la ciudadanía”, decía–. Los firmantes, liderados por Pedro Arrojo y Enrique Tordesillas, empujaron hacia la negociación”.

Nos hallamos ante unos análisis hipercríticos e insuficientemente fundamentados, que terminan provocando unas consecuencias contrarias a lo que parecían pretender. Esos radicalismos verbales sí son desmovilizadores. La siembra de la duda y la sospecha se extiende gratuitamente sobre todo el movimiento social, que resulta descalificado y gravemente lesionado. Una nueva inquisición izquierdista se abate sobre nosotros y puede lograr devorarnos. Otro objetivo de estos nuevos inquisidores ha pasado a ser Fiare, la banca ética que con tanto esfuerzo, pluralidad y transparencia se está construyendo. ¿Qué es lo que ha hecho que Fiare caiga bajo la sospecha de los inquisidores? Pues que hay un miembro de una asociación del territorio valenciano que está en Fiare. Se llama Raúl Contreras y su pecado es ser socio de otra fundación altruista americana, Ashoka. No voy a entrar a juzgar la descalificación de esa persona por parte de los inquisidores, sencillamente señalaré el absurdo de descalificar a Fiare porque una persona, entre varios miles, y una asociación, NITTUA, entre varios centenares, a la que pertenece esa persona, sean socios de Fiare, una de cuyas características es precisamente la pluralidad y una de cuyas preferencias es el asociacionismo de economía solidaria, donde se enclava la asociación NITTUA. Poco importa que Raúl Contreras sea insignificante en Fiare, independientemente de que sus asociaciones solidarias sean del gusto de cada cual, basta que ese tal Raúl Contreras realmente exista, que su nombre aparezca en Internet, para que la sospecha triunfe y algún miembro de alguna asociación o empresa que forme parte de Fiare pida su salida por estar infiltrada por el capitalismo internacional. El razonamiento caería por su peso a la mínima crítica de las fuentes, como saben mis alumnos de cuarto de la ESO, pero mucha gente construye su pensamiento bajo el paraguas de la sospecha.

Estos nuevos cátaros, como aquellos, los puros, son un verdadero peligro para el avance social, porque su tarea no es advertir de peligros de infiltración de enemigos, lo que estaría muy bien, sino partir de la sospecha y provocar la contaminación general del movimiento solidario, aunque sólo sea porque uno pasó un día por un lugar donde había un capitalista infiltrado. En nuestro entorno le ha tocado el estigma al amigo Jeromo. En Castilla y León, en España, en buena parte de Europa y en varios lugares del mundo conocen a Jeromo a través de la Vía Campesina o de las muchas asociaciones y movimientos en los que trabaja. Jeromo es un líder natural, que vive con pocos recursos y con mucho trabajo en el medio rural. Ha emprendido mil actividades en busca de la sostenibilidad, de la fraternidad y de la cooperación. En la mayoría de ellas ha conocido más la hiel del fracaso, que la miel del éxito, pero, dotado de una fe en la humanidad casi incomprensible, continúa en la tarea. Pues también a Jeromo le ha tocado pasar por el tribunal de la nueva inquisición, porque su nombre ha aparecido entre los emprendedores premiados por la asociación Ashoca, que se dedica a eso, a promover emprendedores.

Es muy difícil defender a alguien que tiene que cargar con el sambenito de la sospecha, tan difícil, como fácil es inocular la sospecha. Imaginad una asamblea de una asociación solidaria, a la que asisten casi todos sus miembros. Aunque no figura en el orden del día y nadie conoce el texto, un miembro de la asamblea, con algunos apoyos previamente establecidos, lee una decena de hojas, donde cuenta pormenorizadamente cosas de Jeromo, de la asociación Ashoka, de la que nadie ha oído hablar, pero enseguida se explica que es promovida por el capitalismo americano y de paso se nombra a otra asociación, ésta sí que perniciosa, porque el fundador es hijo del empresario que se enriqueció con el amianto. Únicamente alguna persona que frecuente las páginas de Rebelión o de Izquierda Anticapitalista observa que hay coincidencias con alguna cosa que ya ha leído. Los demás asisten perplejos a un alegato fiscalizador y no saben qué pensar. No importa que todo sea un abuso interpretativo, bien o mal intencionado, la sospecha ha sido sembrada, el mal ha sido ejecutado y todo el movimiento solidario que forma el conjunto de REAS ha sido malherido. Bueno, pues eso está ocurriendo a nuestro alrededor.

Contra los inquisidores es imposible luchar, porque han vencido de antemano, ya que les vale la sospecha para sentenciar. Sólo hay una vía para defenderse de los inquisidores, invitarles a que dejen de pertenecer a todas esas asociaciones corruptas y creen la suya propia, pura y virginal, como las flores del campo. Pues eso.

Memoria de las víctimas, Historia y Política

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