Valle de los Caídos, 3. Víctimas y muertos

Las víctimas ocupan un lugar central en el Informe. La Comisión justifica su decisión de proponer la conservación del Valle de los Caídos por la presencia de las víctimas allí depositadas. Dicen que su memoria contribuye al progreso moral y sirve a la buena convivencia, porque la memoria es justicia “en el sentido de que recordarlas es hacer presente la injusticia que se cometió con ellas”. Se aprende así a no negar la existencia del otro y, por lo tanto, a mejorar la convivencia ciudadana.

Pero hay un inquietante análisis, que se traduce en la inquietante recomendación de agrupar a todas las víctimas, equiparándolas bajo la denominación de “españoles de distintas ideologías y territorios” o, de forma más universal y también más precisa, cuando escriben: “Toda víctima es víctima, independientemente del campo en que se halle, y en esa condición se encuentran igualadas todas ellas al tiempo que denuncia la violencia política que tuvieron que sufrir”.

Hasta ahí podíamos aceptar alguna equiparación, aunque no sé si resistiría un análisis riguroso, pero a partir de ahí todo son diferencias: casi la mitad de los “más de treinta mil españoles” son víctimas desconocidas y fueron depositadas allí sin mediar la voluntad de los familiares; hay víctimas junto a otros restos que no lo son, aunque sean de personas muertas en la Guerra; y hay una “pluralidad de memorias”, como dice el Informe. Todo esto quiere decir que unas víctimas significan una cosa y otras significan algo diferente. Equiparar a las víctimas es equiparar su significado y eso conduce inmediatamente a revestir de inocencia y de impunidad a los asesinos. Este es el gran defecto del Informe, del que una parte de la Comisión es consciente y, por eso, se esfuerza en proponer con insistencia la resignificación y el estudio e investigación de todo lo relativo a víctimas y asesinos. No dejo por eso de calificar al Informe de excelente, más aún después de haber leído a Nicolás Sánchez-Albornoz, esclavo de Franco en Cuelgamuros además de historiador, que escribe lo mismo.

Para entender bien el conflicto, es bueno hacer una comparación con otras víctimas, las relacionadas con el terrorismo. Es difícil imaginar que las víctimas del terrorismo tengan la voluntad de reposar junto a las víctimas de la tortura policial o de los GAL, que forman parte del bando de sus asesinos. Y al revés: no se ha visto a los que se afanan por homenajear a presos etarras ir a acompañar el llanto de los familiares de las víctimas de etarras. Aun en el caso de conceder a las dos partes la condición de víctimas (de ETA y del antiterrorismo paragubernamental), pertenecen a dos departamentos distintos y así hay que tratarlas, para no caer en  una confusión que sólo conduce a la impunidad de los asesinos y a la humillación de las víctimas.

El Memorial del Valle de los Caídos no es, ni tiene por qué ser, un Memorial de reconciliación. Lo que ocurrió en la Guerra Civil es ya irreconciliable. Las personas responsables han desaparecido o son ancianos decrépitos, de manera que ahí sólo cabe verdad, justicia y reparación. La misión del Memorial habrá de ser desvelar la verdad cuanto sea posible, con la esperanza de que la verdad desvelada termine por construir la justicia. Y si la Judicatura no es capaz de hacer su tarea, tendrá que hacerlo el Parlamento, porque las víctimas han de ser reparadas.

La memoria de las víctimas requiere, a su vez, que, junto a la común inocencia de todas ellas, se establezcan bien diferenciados los distintos significados:

–          Mientras unas han estado siempre visibles, desde el mismo momento de su asesinato, salvo rarísimas excepciones; las otras han permanecido ocultas y humilladas desde su asesinato hasta hoy.

  • La primera tarea inexcusable del Memorial, para poder constituirse como tal, es recuperar todos los nombres de todas las personas asesinadas y  relegadas al olvido .

–          Mientras unas víctimas conocieron la reparación desde los primeros momentos, fueron entronizadas en altares, grabaron en oro sus nombres por calles e iglesias y compensaron con bienes y honores a sus familiares; las otras sólo han conocido el vilipendio y sus familias han continuado siendo presas del terror hasta ayer mismo, si no lo son todavía hoy en muchos casos.

–          Mientras en un caso se trató de un crimen contra la humanidad, premeditado, programado y ejecutado; en el otro el Estado se esforzó por evitar el crimen, del que fueron responsables grupos paramilitares, algunos de los cuales fueron castigados en medio de la misma Guerra por el gobierno legítimo.

Ambas víctimas, por lo tanto, pueden estar al lado, pero no pueden estar juntas, porque no significan lo mismo. Juntarlas sería justificar el crimen de Estado, crimen que aún no ha sido reparado, porque no ha sido reconocido por el Estado democrático español y está lejos de ser reconocido, según parece, ya que hay algunos españoles que no están dispuestos a la “descalificación de un largo periodo de la historia de España”. Sin embargo, cuanto más se tarde, más largo será el periodo que tendrá que ser “descalificado”. Aquí ya no está implicado solo el franquismo, también le afecta a la democracia. Si se quiere hablar de reconciliación, ha de ser para este tiempo presente, una vez establecida la verdad y realizada la justicia.

Finalmente, el Memorial tiene que delimitar y separar claramente a las víctimas de los muertos. Los caídos en el frente de batalla y los ajusticiados por Tribunales legítimos nos son víctimas. Son muertos relacionados con la Guerra Civil y dan lección de la inhumanidad de las guerras, pero no forman parte de las víctimas inocentes. Entre los muertos, se pueden hacer los apartados que cada cual considere, dejando espacios para italianos o alemanes, en un lado, y para brigadistas internacionales, miembros de partidos y sindicatos, en el otro, si así lo demanda el debate social. Pues se trata de memorias particulares y no universales, ya que no son víctimas. Es cierto que también significan dos cosas bien distintas: en un lado, la ideología de los fascismos europeos; en el otro, la pluralidad política que caracteriza a las democracias. Por eso, estas memorias particulares deben estar igualmente separadas.

Valle de los Caídos, 2. Franco

Los informantes han razonado la retirada de los restos de Franco del Valle de los Caídos diciendo que son los únicos allí depositados que no proceden del tiempo de la Guerra. Cualquier excusa vale, pero ninguna va a ser aceptada por los habitantes de la caverna. Franco ha sido también el único motivo de discordia entre los miembros de la Comisión, tres de los cuales han suscrito un voto particular en el Informe.

Fundan éstos su opinión en dos razones: el “respeto a la continuidad de la historia de España” y la “ponderación de concurrentes circunstancias de legalidad y oportunidad”. Explican el respeto histórico con un primer argumento de que no se ha visto nada igual en Europa, exhumar a un Jefe de Estado, pero es un argumento muy débil, aunque sólo fuera por el hecho de que no existe nada parecido en Europa. ¿O es que Hitler, Mussolini, Ceauscescu o Stalin, por ejemplo, presiden lugares públicos en sus respectivos países? Más fuerza tiene el otro razonamiento histórico que aportan. Dicen que la Comisión ha optado por congelar los restos existentes de la dictadura o por acumularlos a los restos de los vencidos, pero ha prescindido de destruirlos. Efectivamente, así lo han expresado en el punto 5 de las Consideraciones. ¿Por qué hacen esta excepción con el enterramiento de Franco? Caben muchas respuestas, no obstante, a este interrogante, incluida la imposibilidad de acumular en este caso un resto paralelo. Pero la respuesta más sencilla es que no se trata de destruir, sino de reubicar, como viene ocurriendo con muchos otros elementos de la Dictadura.

Este razonamiento, sin embargo, no pasa de ser otra excusa, porque las razones esenciales están en la legalidad y en la oportunidad. Respecto a la legalidad, aducen las competencias que en este asunto tiene la Iglesia y así es, pero eso no significa más que la responsabilidad de la ejecución o toma en consideración de la propuesta le corresponde a la Iglesia en vez del gobierno. Lo verdaderamente importante es la oportunidad política y ahí está la clave interpretativa de este asunto. Dicen los firmantes del voto particular: “una parte no pequeña de los españoles consideraría que la exhumación supone una descalificación de un largo periodo de la historia de España”. ¡Acabarámos! Pues claro, ¿qué va a suponer, si no? Este es el problema, la adhesión de una buena parte de los españoles a la pasada Dictadura. Ya lo había dicho Gabriel Jackson en El País el día 30 de noviembre de 2008: “Lo que ocurre en España, una parte importante del problema, es que la sociedad española en su conjunto no ha juzgado la dictadura de Franco como régimen criminal, en el mismo sentido en que Alemania condenó el régimen nazi, Suráfrica condenó el apartheid y Estados Unidos condenó la esclavitud y el siglo de segregación que siguió al fin de la esclavitud”.

Y este es el problema que hay que resolver.  Hasta ahora el Parlamento español no ha sido capaz de hacerlo. Sólo formuló una leve y equidistante condena de la violencia en la Guerra en la sesión del día 20 de noviembre de 2002. Pero no ha sido capaz de condenar al franquismo, como lo hizo y le solicitó el Parlamento europeo en la Declaración del 17 de marzo de 2006. Y no digamos la judicatura, a punto de juzgar a Garzón por haber definido al franquismo como un régimen responsable de crímenes contra la humanidad.

Por mucha resistencia que el franquismo residual ofrezca, su causa está perdida. La historiografía está terminando de describir el perfil criminal de la Dictadura; las víctimas se han hecho visibles y nunca van a poder ser ocultadas ni su voz apagada; la humanidad camina, lenta pero inexorablemente, en la defensa de los Derechos Humanos; es sólo cuestión de tiempo para que también España, el Parlamento español dé el paso y reconozca que la Dictadura de Franco ha de ser condenada sin paliativos y sus crímenes plenamente reparados. En esta ocasión, el Partido Popular tiene una buena oportunidad, quizá una de las últimas, para ir homologándose con la derecha europea al abandonar definitivamente a su suerte a la pasada Dictadura. Dudo que pueda ser capaz de hacerlo.

 

 

 

Valle de los Caídos. El Informe

Valle de los Caídos. El Informe

La Comisión creada por el Consejo de Ministros del 28 de mayo de 2011 para decidir “el futuro del Valle de los Caídos”, en cumplimiento del artículo 16 y de la adicional sexta de la Ley 52/2007,  ha concluido su informe. Lo primero que tengo que decir es que se trata de un Informe casi perfecto. Responde efectivamente a la calidad de las personas expertas seleccionadas para realizarlo. Es tal la perfección, que recoge de forma modélica los conflictos esenciales que perviven en nuestra sociedad en lo relativo a ese Valle y a aquella Guerra: la difícil ubicación de las víctimas y el destino del responsable principal, el dictador. Pero de estos dos asuntos trataremos en otros artículos.

El Informe comienza con una Introducción, donde asienta los fundamentos jurídicos e historiográficos que han regido su elaboración. Se cita la legislación que originó el monumento del Valle de Cuelgamuros; se describen los restos de los difuntos allí depositados y la cronología de su depósito, junto a otras características de los mismos, como es el número enorme de restos no identificados, la presencia en lugar preeminente de José Antonio primo de Rivera o la excepcional presencia de Franco.

Es una Introducción bien hecha. Sólo tengo que poner aquí un matiz interpretativo, que me parece relevante: la idea de crear el mausoleo del Valle de Cuelgamuros es de 1 de abril de 1940, primer aniversario de la Victoria, y se inscribe en la interpretación de la Guerra como Cruzada: “perpetuar la memoria de los cayeron en nuestra gloriosa Cruzada”, pero la inauguración del Valle de los Caídos es de 1 de abril de 1959, momento en el que estaba cambiando sustancialmente el mensaje sobre la Guerra. El franquismo no hablaba entonces de cruzada y de victoria,  sino de guerra entre hermanos, una guerra inevitable y necesaria, una guerra donde “todos fuimos culpables”, pero que condujo a una paz duradera por obra de Franco. Era la nueva justificación, por su ejercicio, del franquismo, en el nuevo contexto internacional y de cambio económico interno. Este mensaje, que llegaría intacto y universalizado a la Transición, es clave para la interpretación del Valle de los Caídos y para la comprensión de su pervivencia simbólica; explica también la interrogante presencia de víctimas republicanas, algo sobre lo que la Comisión ha pasado por alto. Pero de eso hablaremos en otro momento, cuando tratemos de las víctimas.

El segundo apartado del Informe son las “Consideraciones”, donde se recoge el resumen de la investigación realizada. Cuentan cómo, después de planteárselo expresamente, optaron por no dejar a merced de los elementos erosivos el futuro del complejo monumental de los Caídos, sino por estudiar la forma de mantenerlo, convirtiéndolo en un centro memorial “de víctimas y de muertos” de la Guerra Civil, aunque para ello habrá que elaborar una explicación. Resignificar el Valle de los Caídos será, pues, la tarea. Debo decir que el análisis está bien ajustado, que tiene en cuenta la historiografía más reciente y que no ahorra calificativos para la Dictadura, por más descalificadores que ellos sean. Y hay que añadir que todo ese contenido ha sido aprobado unánimemente por la Comisión. Reconocen también que hay cosas aún sin investigar, en particular los 12.410 restos de personas desconocidas, todas ellas republicanas.

Finalmente, hacen una Recomendaciones. Comienzan advirtiendo que iniciar cualquier acción requiere la búsqueda de un amplio consenso entre las fuerzas políticas, lo que no podrá hacerse sin un debate social y esto exige, a su vez, la “pacificación social y política del Valle de los Caídos”. Cualquiera, al leer eso, pudiera considerar exagerada la apreciación, pero la reacción de la derechona nada más conocer el Informe es la prueba de que la “pacificación” está lejana. Incluso el actor que el Partido Popular ha tenido durante toda la legislatura para soltar los exabruptos contra el gobierno ha dejado a un lado la cara virginal que le regalaron las pasadas gloriosas elecciones y se ha apresurado a decir que “el problema de los españoles hoy no es Franco, sino el paro”, dejando claro lo que piensan hacer con el Informe.

Entre las recomendaciones, yo destaco el sentido que los informantes quieren dar a la resignificación del Valle de los Caídos, en la que aparece nítida la mano de Reyes Mate: “El objetivo de la resignificación integral no es otro que el de expresar la centralidad de las víctimas mostrando documentalmente y evocando simbólicamente el vacío ético que generó la Guerra Civil con la muerte”. Esto no lo puede digerir el franquismo, pero también le cuesta mucho trabajo al republicanismo acrítico. Y eso explica las reacciones que hemos visto, perfecto retrato de dónde está cada cual.

Pero el conflicto principal se ha generado con una recomendación insignificante dentro del conjunto, la que está en el número 31 del Informe, que propone la reubicación de los restos de José Antonio junto a los demás restos y no en lugar preeminente, y el traslado de los restos de Franco fuera del edificio. Esto último es lo único que ha provocado el voto particular de tres miembros de la Comisión. Es también lo único que ha leído la caverna y a la explicación de su desaforada reacción dedicaremos otro escrito.

La Teoría del Queso

La teoría del queso Gruyere, según la cual el capital internacional va agujereando el movimiento social a través de un sinnúmero de Fundaciones y de personas, éstas  normalmente despistadas o tontos útiles, comienza a extenderse y a dar sus frutos.

El primero de esos frutos, que conozco, es la rendición de Jerónimo Aguado, que ha dimitido de la presidencia de Plataforma Rural, al sucumbir al acoso de la denuncia, fundada en la sospecha, frente a la cual es imposible elaborar una defensa.

En este asunto hay algunos hechos: hay dos Fundaciones, Ashoka y AVINA, que son poco de fiar y, desde luego, forman parte de la ideología neoliberal; hay dos subvenciones de esas Fundaciones a proyectos que se realizaron en Amayuelas de Abajo (Palencia) a través de la Universidad Rural Paulo Freire y por mediación de Jerónimo Aguado; y está el mismo Jeromo, que también recibió una ayuda para continuar su labor de compromiso con el medio rural, manifestado a lo largo de más de treinta años.

Con esos hechos se construye el siguiente argumento: Ashoka y AVINA han financiado a C.I.F.A.E.S.-URPF a través de Jerónimo Aguado, luego los proyectos de Amayuelas y Jerónimo Aguado son el instrumento del capitalismo internacional, que ha minado y trata de destruir al movimiento social de resistencia.

Aceptemos todas las denuncias sobre Ashoka y AVINA, sin necesidad de detenernos en la comprobación de las mismas, por el hecho suficiente de ser neoliberales; aceptemos, después de discutirlo en su caso, que no se reciban subvenciones de esas Fundaciones ni de cualquiera otra que sea sospechosa, incluidas las Administraciones Públicas en manos del PPSOE, como escriben los críticos de esta cuerda. Pero no podemos concluir sin más que una determinada subvención ha sido utilizada en contra de los principios de la asociación que la haya recibido, si no podemos aportar algún elemento, por pequeño que sea, que lo demuestre o, al menos, que permita asentar la hipótesis. (Bueno, a no ser que apliquemos aquí esa otra teoría, que podíamos denominar de las bacterias o “principio de precaución”, con la que se concluye que todo el que haya rozado o respirado aire cerca de Ashoka y de AVINA, o de cualquiera de las múltiples asociaciones o personas que se han rozado con esas Fundaciones, ha quedado objetivamente contaminado. En este caso no deberíamos seguir leyendo, pues está todo dicho.)

¿Qué hecho concreto, qué escrito, qué actividad demuestra que C.I.F.A.E.S.-URPF han utilizado una subvención de Ashoka o de AVINA en contra de sus principios fundadores? Y en cuanto a las personas, ¿existe un dato, un solo dato que demuestre que Jeromo es un infiltrado o que ha utilizado mal una subvención? Si no se presenta un dato, si, además, todos los hechos son públicos y transparentes, si son colegiadamente tratados y aprobados, ¿cuál es el fundamento de las gravísimas acusaciones proferidas contra Jeromo y el movimiento social en el que participa?

Porque sólo faltaba que el fundamento de las denuncias, basadas exclusivamente en la sospecha, estuviese motivado por rivalidades personales, por afectos y desafectos. Sería la perfección de la argumentación insidiosa. Yo no voy a investigar ni a razonar por esa vía.

El argumento, como vemos, es poco científico, saca conclusiones rotundas de unas premisas aéreas, pero es un argumento público, que se transmite en escritos, en conferencias e, incluso, en Asambleas de asociaciones, en Ejecutivas de sindicatos o en Consejos de Administración de empresas. Y se producen respuestas, inevitablemente  ligadas a la credibilidad que a cada cual le merecen las personas o proyectos en torno a los cuales se teje la sospecha. ¿Cuáles han sido estas respuestas?

En lo que yo sé, ha habido varias posturas. Los que conocen a Jeromo y reconocen su talante bondadoso y honrado se han apresurado a preguntarle qué pasaba, y Jeromo ha dejado todos los papeles sobre la mesa, donde ya estaban, por cierto. Los que le conocen y no le quieren han aprovechado para difundir voces con rumores, por si iba calando poco a poco el argumento. Y los que no le conocen, ¿cómo han reaccionado lo que no le conocen? Muchos han dicho “algo habrá” y se han sentado a esperar el resultado (¡Cómo me recuerda aquel “algo habrá hecho” que estuvimos diciendo de las víctimas del terrorismo hasta el año 1996!). Otros han creído que el asunto no iba con ellos y no han tenido problemas en consentir que siguiera la rueda. Unos pocos, finalmente, han investigado para buscar los fundamentos del argumento.

Sé de dos entidades implicadas en la insidia con las que ha podido demostrarse la falacia a tiempo. Se trata de Equo y de Fiare. A Equo se le acusó de estar construido para desmovilizar al movimiento social por la presencia en su Consejo Asesor de Pedro Arrojo, que había recibido en una ocasión una subvención de AVINA. Pero ocurrió que Pedro Arrojo apoyó la alianza electoral de la Chunta Aragonesista con Izquierda Unida y no con Equo, con lo que la acusación falsa, sin más sostén que la sospecha insidiosa, cayó por su peso. A Fiare se le acusó de tener “alianzas” con Ashoka y AVINA y con varias otras bacterias horadadoras de queso que están contaminadas por esas Fundaciones. En este caso fue fácil demostrar que no existe ninguna de esas alianzas y ninguna contaminación, no sólo porque de hecho no existen y así lo afirmaron los responsables al ser consultados, sino porque todo el argumento se reducía a erróneas lecturas de escritos que circulan por internet.

Pudo demostrarse que la sospecha era humo, pura falacia, aunque se convirtiera en insidia y en insulto al usarla irresponsablemente en público. Pero Jeromo ha caído, porque, aunque es un militante probado, es débil y ha caído. Quizá hayan influido las respuestas recibidas ante las sospechas, ya que, por muchos que hayan sido los afectos manifestados, los silencios y las maledicencias pesan en exceso.

No sé si Ashoka y AVINA terminarán de horadar todo el queso, pero el movimiento social realmente existente en el campo español, no el de los despachos, ha quedado más que horadado. Y no sólo en el campo, porque en este asunto ha habido demasiados silencios y muy poca investigación. Eso también traerá consecuencias. No puedo por menos de dar la enhorabuena a los artífices y difusores de la falacia, que ya han comenzado a recoger sus frutos. Enhorabuena, sí; pero también lección aprendida sobre los compañeros de viaje.

El factor católico y la enseñanza en la nueva era

La idea de escuela pública, que recorre toda la etapa constitucional y toma cuerpo con las aportaciones de la Institución Libre de Enseñanza, del socialismo y del anarquismo de los primeros años del siglo XX, es una idea que encierra el afán por construir una sociedad más capacitada para relacionarse con la naturaleza, más equilibrada socialmente y dispuesta a ganar libertad para las personas.

A esta idea se opusieron siempre los creyentes en el liberalismo, para los cuales todos los individuos son iguales al nacer y las diferencias sociales nacen del diferente esfuerzo que cada cual emplea en su vida, con una pequeña aportación de sus cualidades naturales. Nunca tuvieron en consideración los liberales las diferencias sociales originarias. Por eso, despreciaron la labor de la escuela común. Por eso y por el propio interés de que las cosas, muy favorables para ellos, no cambiasen.

Entre esos dos polos se coló el factor católico, el conocido como pensamiento social católico. Coincide este pensamiento con el liberalismo en que el Estado ha de ser subsidiario y atender sólo aquellas cosas que no desarrolle la sociedad civil. Hay espacios de la vida humana, donde los católicos no sólo exigían que el Estado se apartase, sino que reclamaban el monopolio. Uno de esos espacios es la moral. De hecho, desde el principio del sistema constitucional español, la Iglesia católica ejerció la censura sobre la moral pública, lo que incluía el control incluso de la ciencia. Para ejercer el control, esa Iglesia determinó que tenía que monopolizar la enseñanza. Esta idea se desarrolla paralelamente al conflicto que los católicos mantienen con el liberalismo filosófico, primero, y con el socialismo, después. Así fue como España se llenó en los primeros años del siglo XX de colegios católicos para educar a los hijos de la burguesía. Durante el franquismo, los clérigos aprovecharon la situación de favor para completar el mapa de implantación docente, de manera que, al terminar la Dictadura, la Iglesia católica tenía de hecho el monopolio de la enseñanza media y la mayor parte de la enseñanza primaria urbana en sus manos.

Sobre esa realidad social se construyó la Transición y aquí tampoco hubo ruptura. Para asegurarse el statu quo, la diplomacia vaticana negoció y obtuvo dos éxitos paralelos: la cita del nombre “Iglesia católica” en el artículo 16 de la Constitución y los Acuerdos Vaticanos, firmados un mes después de aprobada la Carta Magna, aunque negociados anteriormente. Lo que sí hubo, ya en democracia, fue un pequeño susto cuando los socialistas en el poder decidieron hacer nuevas leyes educativas. Pero la movilización católica obtuvo nuevamente un éxito político: primero, logró institucionalizar la doble red, pública y concertada, en la LODE de 1985; y después, gracias a una heterogénea alianza, logró hacer fracasar la LOGSE de 1990. No hizo falta más que esperar la oportunidad de reglamentar y aplicar los reglamentos para que el factor católico culminase su éxito. La LOGSE, lejos de poner en peligro a la escuela católica, generalizó los conciertos educativos, convirtió en subsidiaria a la escuela pública y produjo un trasvase enorme de alumnado hacia la escuela privada.

La privatización de la enseñanza que ha completado el Partido Popular en su gestión de la Administración educativa regional, incluyendo los desvergonzados ataques de la Comunidad de Madrid contra la escuela pública, hubiera sido imposible sin la justificación ideológica que proporciona el factor católico. El resultado, además, será duradero, porque ha logrado una reversión moral en el viejo pensamiento solidario y algunas personas han optado por la vía de la segregación con el argumento de desear lo mejor para sus hijos. Esta decadencia moral sí que será difícil de transformar.

Pero acabamos de iniciar una nueva era y el descalabro educativo habrá de situarse de nuevo en el primer plano. La reivindicación vuelve a ser la escuela pública, la misma para todos y todas. La escuela privada deberá volver a ser libre y autónoma. No estoy proponiendo que se termine con los conciertos educativos. Digo que los conciertos educativos, igual que todo lo demás que se financie con dinero público, han de ser gestionados por la sociedad organizada en un Estado, en este caso concreto por la Administración educativa.

Por lo tanto, el profesorado ha de pasar a ser funcionario y seleccionado como el resto del profesorado; el alumnado ha de ser matriculado en función de la proximidad al centro escolar, sin discriminación alguna; y el currículo ha de ser el mismo en todos los centros financiados con dinero público. Si el edificio es privado, habrá que pagar la renta que se pacte.

El que no quiera control público que no acepte dinero público. Se dirá “Pero ya pagamos impuestos”. Bien, como se trata de un derecho básico y de una actuación obligatoria, la enseñanza entre los 6 y los 16 años, podrá desgravarse a las personas o familias que opten por una enseñanza privada el mismo porcentaje en su IRPF que cada año presupueste el Estado para la educación.

Cualquier otra cosa es abuso y el factor católico ya no sirve de excusa. ¿Se imaginan ustedes el ahorro presupuestario que una enseñanza, así planificada como manda la Constitución, aportaría? Pues, además de ahorro, aquí estamos hablando de equidad. Hay que atreverse a poner esto en los programas políticos y buscar la mayoría social que lo haga posible.

Sin ETA, están tristes

Si os fijasteis en los rostros, no estaban sonrientes. Es más, las señoritas tenían una cara que daba preocupación, parecían enfermas de gravedad. Si habéis tenido ocasión de ver algún retazo de debate televisivo o habéis leído alguna portada de la derechona mediática, comprobaréis que están profundamente tristes e infinitamente cabreados. Todo eso porque ETA ha desaparecido de hecho. Que ETA no es más que la bomba y el tiro en la nuca; lo otro, el independentismo, la bravuconería, el machotismo y hasta la sinvergüencería (cada uno que elija el calificativo que se le adecúe), eso no es ETA. El heterogéneo entorno etarra, sin tiro en la nuca, pierde su valor natural. No es que no exista problema, pero es un problema de otro orden.

¿Por qué, entonces, están tan tristes en la derechona? Para comprenderlo bien, nada mejor que escuchar al alcalde de Valladolid, que reproduce con esa limpieza que ya conocemos los argumentarios del Partido Popular. En esta ocasión y nunca mejor dicho, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, León de la Riva, mientras presentaba la SEMINCI, obsequió a los periodistas con los razonamientos oficiales sobre la desaparición del terrorismo. Reconoció de inicio que la declaración de cese del terrorismo es “un paso positivo” (no se puede contradecir a Rajoy y el papel que se tiene reservado) e inmediatamente desnudó a ese paso de su positividad: ETA no se ha disuelto, ni ha entregado las armas, luego no ha ocurrido nada. Además, no se ha puesto al servicio de la justicia para aclarar los más de 300 crímenes aún no resueltos. Luego, seguimos lo mismo. La declaración de ETA no es más que la continuidad del “circo montado 48 horas antes” por los mediadores internacionales; un circo, como ha demostrado Mayor Oreja, que busca encubrir las negociaciones que viene manteniendo el gobierno con ETA en secreto.

León de la Riva, incontinente verbal como siempre, reprodujo de la A a la Z el argumentario. Porque eso que acabo de escribir se lo habréis  oído decir a Cospedal, a Sáez de Santamaría y no tardará mucho en desgranarlo en argumentos separados González Pons con la ayuda del señor Arenas.

No creo que esté en el documento, pero está en la conciencia popular de la derechona,  y su representante vallisoletano ha dejado caer la razón de ese argumentario. Él lo ha dicho con ese gracejo que le caracteriza y que le lleva a los titulares de la prensa local: es “el conejo que se iba a sacar de la chistera el candidato”. Exacto. A esta derechona no le preocupa ETA, ya lo sabíamos. Le preocupa el poder y, para acapararlo, todo está permitido. En 2004 ocurrió lo mismo que ahora, desde el punto de vista argumental. Entonces una buena parte de la población lo entendió perfectamente y actuó en consecuencia. Ahora, es más difícil.

 

Tesis contra el microcrédito

La invasión se extiende imparable. El microcrédito lo llena todo: la Universidad, el Ayuntamiento, los Institutos de Educación Secundaria, el asociacionismo solidario, la calle. Pero el microcrédito está lleno de trampas. Aquí sintetizamos algunas tesis que pueden encontrarse en la literatura crítica.

  1. El microcrédito, en tanto que ideología económica relacionada con el empobrecimiento, transfiere la responsabilidad de la pobreza a los propios pobres, exonerando así de responsabilidad a los poseedores de la riqueza.
  2. La ideología del microcrédito, que es el liberalismo exacerbado, deja de analizar las causas y raíces de la desigualdad social y, por lo tanto, deja de combatir el mal en su origen, haciendo que se reproduzca interminablemente.
  3. El descubrimiento de la ideología del microcrédito está sirviendo a los Estados para canalizar por esa vía la ayuda al desarrollo y la cooperación internacional, sin tener en cuenta las graves consecuencias que ello acarrea.
  4. El microcrédito no puede utilizarse en ningún caso para satisfacer necesidades básicas: alimentación, educación, salud o vivienda. Las instituciones financieras liberales no atienden a este límite ético, al tiempo que los Estados y las instituciones internacionales, con la excusa del crédito, se desentienden de la obligación de satisfacer esas necesidades básicas, como tienen comprometido ante las Naciones Unidas.
  5. El microcrédito produce un endeudamiento permanente de los perceptores, que pasan a depender para siempre de las finanzas y de sus dueños, como constata la experiencia.
  6. La iniciativa en el microcrédito es un elemento para definir la valoración moral del mismo. Si la iniciativa es el liberalismo, el resultado es la reproducción de lo que existe: más pobres y más numerosos; menos ricos con más riqueza.
  7. La ideología del microcrédito desoye toda idea relacionada con el consumo responsable y los límites del crecimiento, acrecentando los graves problemas que sufre la naturaleza y que perjudican en mayor medida al mundo empobrecido.
  8. Del mismo modo que en las finanzas se habla de un uso ético y social de las mismas, el que encarna la banca ética, en el pequeño crédito la presencia o ausencia de principios éticos determina su cualidad moral.
  9. Tanto por la iniciativa, que procede del sistema bancario y de los gobiernos liberales, como por los objetivos, que incluyen la maximación del beneficio a través de intereses desorbitantes, la ideología del microcrédito no merece el apoyo de la economía solidaria y del asociacionismo de cooperación.

Memoria de las víctimas, Historia y Política

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