Nuevos inquisidores

El 25 de junio de 2011, Rafael Yus y Paco Puche publicaban un artículo en Rebelión, donde explicaban cómo el capitalismo internacional está desmovilizando a la sociedad. En España esa tarea le ha sido asignada a EQUO, decían, donde se han infiltrado tres personas, que son avanzadilla de ese capitalismo internacional a través de alguna fundación altruista. Concretamente, así relataban las cosas: “Aquí también, en el caso de EQUO, la metáfora del queso de Gruyère ha funcionado. Concretamente en su Consejo Asesor, máximo sanedrín de la aún fundación y escaparate propiamente dicho, mientras tanto, de la misma, ha incluido entre sus filas a, por lo menos, tres relevante socios-líderes de la Fundación AVINA Pedro Arrojo, Sandra Benveniste y Victor Viñuales. El primero, ex presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua, que ha ido paseando de la mano de AVINA, por todo Latinoamérica (por tanto también promocionando la empresa Amanco de la misma), el sello “nueva cultura del agua…”

Achacar a EQUO la responsabilidad de la desmovilización ciudadana parece excesivo, pero pretender que EQUO sea un muñeco en las manos de Pedro Arrojo parece que no se conjunta bien con la forma con que se ha elegido a su cabeza de lista por Madrid, a través de un voto libre, tanto presencial, como en la red virtual. No creo que las 2.000 personas que votaron a Uralde sean socios de AVINA y, por lo tanto, marionetas del capitalismo americano. Es más, no creo que conozcan a Pedro Arrojo. Pero el razonamiento de Rafael Yus y Paco Puche se complica más si resulta, como ha ocurrido, que Pedro Arrojo termina no en EQUO, sino en Izquierda Unida, como escribe Izquierda Anticapitalista en su página web, tomándolo del diario Público: “Convocadas las generales, el colectivo Preocupados por el 20-N lanzó el manifiesto Por una izquierda plural y unida, en el que alertaba contra la dispersión del voto progresista –”Sólo si emerge en Aragón una única opción a la izquierda del PSOE, una única marca y un único programa será posible movilizar e ilusionar a la ciudadanía”, decía–. Los firmantes, liderados por Pedro Arrojo y Enrique Tordesillas, empujaron hacia la negociación”.

Nos hallamos ante unos análisis hipercríticos e insuficientemente fundamentados, que terminan provocando unas consecuencias contrarias a lo que parecían pretender. Esos radicalismos verbales sí son desmovilizadores. La siembra de la duda y la sospecha se extiende gratuitamente sobre todo el movimiento social, que resulta descalificado y gravemente lesionado. Una nueva inquisición izquierdista se abate sobre nosotros y puede lograr devorarnos. Otro objetivo de estos nuevos inquisidores ha pasado a ser Fiare, la banca ética que con tanto esfuerzo, pluralidad y transparencia se está construyendo. ¿Qué es lo que ha hecho que Fiare caiga bajo la sospecha de los inquisidores? Pues que hay un miembro de una asociación del territorio valenciano que está en Fiare. Se llama Raúl Contreras y su pecado es ser socio de otra fundación altruista americana, Ashoka. No voy a entrar a juzgar la descalificación de esa persona por parte de los inquisidores, sencillamente señalaré el absurdo de descalificar a Fiare porque una persona, entre varios miles, y una asociación, NITTUA, entre varios centenares, a la que pertenece esa persona, sean socios de Fiare, una de cuyas características es precisamente la pluralidad y una de cuyas preferencias es el asociacionismo de economía solidaria, donde se enclava la asociación NITTUA. Poco importa que Raúl Contreras sea insignificante en Fiare, independientemente de que sus asociaciones solidarias sean del gusto de cada cual, basta que ese tal Raúl Contreras realmente exista, que su nombre aparezca en Internet, para que la sospecha triunfe y algún miembro de alguna asociación o empresa que forme parte de Fiare pida su salida por estar infiltrada por el capitalismo internacional. El razonamiento caería por su peso a la mínima crítica de las fuentes, como saben mis alumnos de cuarto de la ESO, pero mucha gente construye su pensamiento bajo el paraguas de la sospecha.

Estos nuevos cátaros, como aquellos, los puros, son un verdadero peligro para el avance social, porque su tarea no es advertir de peligros de infiltración de enemigos, lo que estaría muy bien, sino partir de la sospecha y provocar la contaminación general del movimiento solidario, aunque sólo sea porque uno pasó un día por un lugar donde había un capitalista infiltrado. En nuestro entorno le ha tocado el estigma al amigo Jeromo. En Castilla y León, en España, en buena parte de Europa y en varios lugares del mundo conocen a Jeromo a través de la Vía Campesina o de las muchas asociaciones y movimientos en los que trabaja. Jeromo es un líder natural, que vive con pocos recursos y con mucho trabajo en el medio rural. Ha emprendido mil actividades en busca de la sostenibilidad, de la fraternidad y de la cooperación. En la mayoría de ellas ha conocido más la hiel del fracaso, que la miel del éxito, pero, dotado de una fe en la humanidad casi incomprensible, continúa en la tarea. Pues también a Jeromo le ha tocado pasar por el tribunal de la nueva inquisición, porque su nombre ha aparecido entre los emprendedores premiados por la asociación Ashova, que se dedica a eso, a promover emprendedores.

Es muy difícil defender a alguien que tiene que cargar con el sambenito de la sospecha, tan difícil, como fácil es inocular la sospecha. Imaginad una asamblea de una asociación solidaria, a la que asisten casi todos sus miembros. Aunque no figura en el orden del día y nadie conoce el texto, un miembro de la asamblea, con algunos apoyos previamente establecidos, lee una decena de hojas, donde cuenta pormenorizadamente cosas de Jeromo, de la asociación Ashoka, de la que nadie ha oído hablar, pero enseguida se explica que es promovida por el capitalismo americano y de paso se nombra a otra asociación, ésta sí que perniciosa, porque el fundador es hijo del empresario que se enriqueció con el amianto. Únicamente alguna persona que frecuente las páginas de Rebelión o de Izquierda Anticapitalista observa que hay coincidencias con alguna cosa que ya ha leído. Los demás asisten perplejos a un alegato fiscalizador y no saben qué pensar. No importa que todo sea un abuso interpretativo, bien o mal intencionado, la sospecha ha sido sembrada, el mal ha sido ejecutado y todo el movimiento solidario que forma el conjunto de REAS ha sido malherido. Bueno, pues eso está ocurriendo a nuestro alrededor.

Contra los inquisidores es imposible luchar, porque han vencido de antemano, ya que les vale la sospecha para sentenciar. Sólo hay una vía para defenderse de los inquisidores, invitarles a que dejen de pertenecer a todas esas asociaciones corruptas y creen la suya propia, pura y virginal, como las flores del campo. Pues eso.

Memoria de las víctimas, Historia y Política