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“Éramos pocos y llegó Sánchez”: Comentario de texto.

Hemos conocido, merced a eldiario.es, el documento completo en el que ‘Podemos’ analiza las repercusiones de la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del PSOE para toda la clase política. Estas son las ideas principales:

Aunque ‘Podemos’ podrá seguir marcando la agenda política hasta el 13-J, dice el argumentario, también reconoce la importancia que tiene la victoria de Sánchez, cosa que cifra en los siguientes aspectos:

1. En la propia moción de censura, que cobra nuevo interés por las expectativas que genera Sánchez.

La táctica que ‘Podemos’ propone a sus militantes es conservar el protagonismo hasta el día 13, insistiendo en la polarización: “corrupción frente a nuevo país” o “dignidad frente a indignidad”. Esto es, polarización transversal y no ideológica.

2. A partir del 14 de junio, Sánchez puede convertirse en la referencia para la dicotomía entre izquierda y derecha. Esto es calificado como regreso al bipartidismo, aunque reconociendo que puede ser un factor que desplace a ‘Podemos’ de su posición en la tabla demoscópica.

3. Tanto las primarias del PSOE, como otros factores han privado a Rajoy del arma de que disponía para el chantaje, la amenaza con el adelanto electoral. Esto puede suponer más refuerzo para Sánchez.

¿Cuál es la idea básica de este argumentario o, de otra manera, cuáles son las preocupaciones de ‘Podemos’ ante la irrupción de Sánchez?

Lo primero que hay que advertir es que se trata de un documento poco importante y meramente táctico o coyuntural. De hecho, sólo contiene un mandato: continuar insistiendo en la polarización y centrándolo en la corrupción. Todo lo demás es reconocimiento de la importancia que tiene el “renacimiento” de Sánchez y la lógica preocupación que de ahí se deriva para ‘Podemos’.

La táctica que propone seguir se basa en la búsqueda de la transversalidad o populismo, que venía defendiendo Errejón: todos (el pueblo) contra la corrupción. Esto tiene alguna eficacia, siempre que ‘Podemos’ logre mantener el protagonismo en la tarea, cosa que está por ver. Pero esa táctica tiene un problema, porque representa lo contrario a lo que resultó victorioso en Vistalegre II y que se plasmó en la organización del partido, donde desapareció la pluralidad. ‘Podemos’ tiene ahí una tarea que resolver.

Pero la clave del documento está en la dirección de la agenda política hasta el 13-J incluído, es decir, hasta la moción de censura. Aparentemente, ‘Podemos’ parte con una ventaja, ya que la mayoría de la población considera que hay que censurar la corrupción y la moción es una oportunidad para ello. Así lo reconoce el texto que comentamos, reconocimiento que lo es también del carácter eufemístico o de posverdad que tiene la moción presentada: no busca cambiar el gobierno, sino otras cosas, como suponía yo en un artículo anterior.

El problema es que hay que ganar la moción de censura, no ganar con votos, que esa derrota ya está descontada, sino ganar con argumentos. Y aquí las fuerzas están más igualadas. No entre el Partido Popular y ‘Podemos’, donde es muy probable que el Partido Popular sea derrotado, pues la corrupción es indefendible, sino entre las diversas posiciones políticas del Parlamento, donde el renovado PSOE tiene alguna ventaja. Puede denunciar la corrupción con la misma intensidad que ‘Podemos’, con el valor añadido de haber tratado de evitar que Rajoy gobernara. Y esto en dos ocasiones, el 2 de marzo con la formación de un gobierno alternativo para el que había votos suficientes y el 30 de octubre, cuando Sánchez mantuvo la postura del “no es no”, dimitiendo. Además, un partido con tan larga experiencia puede tener la habilidad de presentar alternativas realistas a problemas actuales, sea para Cataluña, sea para las relaciones laborales, sea para Europa, sea para las libertades y los derechos humanos.

La moción de censura, aunque eufemística, presagia que el Partido Popular salga derrotado, pero no está escrito quién resultará victorioso y las cartas no están en la mano de ‘Podemos’.

Marcelino Flórez

La coleta morada quiebra

La respuesta de Pablo Iglesias a Artur Mas mediante un lenguaje al estilo indio podía haber tenido gracia, si hubiese sido una leve referencia a la “coleta morada”, pero, al convertirse en un largo discurso con gramática apache, bordeó el ridículo. Para mí, es el símbolo perfecto de la vacuidad de la campaña electoral de ‘Catalunya si que es pot’ o CSQEP (¡qué nombre, madre mía!). En esa campaña, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, o sea, ‘Podemos’ han asumido todo el protagonismo. En las televisiones españolas apenas hemos llegado a conocer al candidato y sólo un día pude ver en tercera fila a Joan Herrera. La estrategia ha estado clarísima: el nombre y las imágenes eran exclusivas de uno de los partidos coaligados. Y ha fracasado rotundamente.

Cada cual puede buscar las justificaciones que quiera, si la polarización independentista ha copado el mensaje, si no ha habido tiempo para dar a conocer la marca, lo que se quiera. Pero el nombre y el mensaje han fracasado en Cataluña. Y eso corrobora lo que había ocurrido antes en Andalucía y en las elecciones regionales. La burbuja se está desinflando. Es cierto que en Cataluña había muchos espacios donde depositar un voto de protesta, tanto a derecha como a izquierda. Hablo no sólo de las CUP, también incluyo ahí a ‘Junts pel sí’, y hasta el PSC podía atraer algún voto desencantado de otros lugares. Lo que se quiera, pero la marca y la estrategia han llevado un batacazo descomunal: menos votos con más votantes que en las últimas elecciones similares.

El final de la burbuja, que también corroboran las encuestas, pone a cada uno en su lugar. La alternativa ya no se llama ‘Podemos’, que en pocos meses ha dilapidado un patrimonio heredado enorme. La alternativa hay que buscarla en otras vías, sea mediante confluencia o mediante coalición. En todo caso, serán vías de equidad, no de dominancia, o no serán.

Hasta ahora la confluencia se ha visto entorpecida por la actitud enemiga de ‘Podemos’; tal vez también por las intenciones de control del proceso de algún sector de IU, según cuenta la gente de Madrid, aunque desde luego no es el caso de Alberto Garzón. El tiempo de obstaculizar lo mismo que el de la propuesta se ha acabado. EQUO consulta este fin de semana primero de octubre a sus bases si quieren confluir, incluyendo a ‘Podemos’ o prescindiendo de ‘Podemos’. Eso está bien, que se manifiesten las bases y se acabe con soberbias y dominancias. Yo pienso votar en cuanto lleguen las cero horas del día 3: confluencia sin condiciones y que se apunte quien quiera.

Marcelino Flórez

Unidad, Frente o Confluencia

Sabemos que las palabras no son inocentes, sino que van cargadas de significados. Hace unos días explicábamos qué querían decirnos con “unidad popular” y veíamos que los nacionalistas querían decir el pueblo en sentido étnico y los izquierdistas el pueblo explotado o el pueblo pobre. En los dos casos, pretenden hacer creer que la sociedad de la que se trate o el grupo social es una cosa homogénea, cuando en la realidad son cosas llenas de diferencias. Todos los que hablan en términos políticos de unidad popular pretenden arrogarse la representación de toda la sociedad o del grupo social a que se refieran. En el fondo, subyace la pretensión de disponer de hegemonía política, concretada en un partido o sigla, a la que también puede calificarse como casa común. Es muy difícil que quien habla de unidad popular esté renunciando a su marca política, pensando en una asamblea soberana y derivando la representación política a personas elegidas en listas abiertas; más bien suele pensar en coaliciones electorales, con predominio de la gestión en manos de los representantes de cada sigla. Vaya, un centralismo democrático al uso.

La palabra frente está envuelta en más valoraciones aún. Primero, tiene una connotación militar, cosa que era irrelevante en otras épocas, pero no ahora. Sugiere, además, la voluntad de confrontación, como si se pretendiese combatir a un enemigo y no aportar asertivamente soluciones a problemas descritos. Un ejemplo: todavía he tenido que escuchar en alguna parte que el objetivo principal de Valladolid Toma La Palabra era echar a León de la Riva y no desarrollar un programa de cambio social largamente elaborado y debatido por un amplio movimiento social y político de la ciudad. Por otro lado, la palabra frente va inevitablemente unida a una fase histórica de la II República, el Frente Popular, y a eso remite, a la propuesta comunista para Europa, que en España logró aglutinar a todos los partidos obreros y a los partidos burgueses que no fuesen fascistas, monárquicos o católicos, junto con el sindicalismo. El Frente Popular sirvió para ganar unas elecciones, pero la unidad duró muy poco. No lo digo por el golpe de Estado, al que se tuvo que enfrentar sólo seis meses después de las elecciones, sino que me refiero a la ruptura interna desde las primeras semanas: el partido socialista se negó a formar parte del gobierno y los sindicatos mantuvieron una lucha en el borde de la legalidad desde el primer momento, todo lo cual dejó en letra muerta la pretendida unidad inicial. De modo que la palabra frente, aunque se califique con el adjetivo cívico, además de no ser garantía de nada, tiene connotaciones demasiado marcadas.

La experiencia conduce a buscar otros términos, si se pretende aglutinar a opciones diversas. Se va imponiendo, después de las elecciones del 24 de mayo, la palabra confluencia. Confluir es un término no marcado políticamente y remite a horizontalidad, a diversidad, también a poner en común. Niega jerarquías y aboga por la participación amplia, por el predominio de la asamblea. No resta nada a las identidades de cada sigla o movimiento, al mismo tiempo que construye una identidad nueva, aunque transitoria y en trance de renovación. La práctica de las candidaturas confluyentes de este 24 de mayo, con su apertura, su participación, el consenso, la asertividad y la buena organización ha abierto un camino fructífero. Se llama confluencia y no se llama con ninguno de los nombres de las “casas comunes”, el de la nueva casa tampoco. Los tertulianos seguirán llamando a las cosas con otros nombres, pero eso es por interés, no sólo por ignorancia.

Marcelino Flórez.

2.1. Desprecio de valores esenciales

(El Partido Popular en el final del Régimen de la Transición)

Desatada la lengua para la crispación, desvelaba el pensamiento oculto del Partido Popular en lo relativo a los valores humanistas esenciales. Los últimos años están plagados de ejemplos. Veamos algunos.

Con motivo del debate sobre la reforma laboral, se le coló al ministro De Guindos en un micrófono abierto que la reforma iba a ser muy dura. En el Parlamento, la actitud ya habitual de la bancada popular, entonces eufórica por la reciente mayoría absoluta, jaleaba sin cesar a los suyos y abucheaba a los contrarios. En uno de esos jaleos se le oyó decir a una parlamentaria, hija de un político famoso condenado por corrupción, “¡que se jodan!”, refiriéndose a los trabajadores y a sus empeoradas condiciones laborales. Se me vino a la memoria inmediatamente aquel “¡Comed República!”, que gritaban los señoritos, victoriosos en 1933, al jornalero hambriento y votante de las izquierdas. No hubiese ido más allá el improperio, si su autora hubiese dimitido inmediatamente del cargo electo o, en su defecto, si el partido la hubiese expulsado, pero no fue así, sino que confirmó su puesto y, de esa forma, avaló el improperio y lo que significa: el desprecio a la clase obrera, a la gente más débil de la sociedad.

Siempre que una alcaldía, un gobierno regional o el gobierno del Estado legisló o actuó en beneficio de la inmigración, el Partido Popular se opuso con el argumento del “efecto llamada”. Cuando la inmigración siguió llamando a las puertas bajo su gobierno, el gobierno popular continuó actuando conforme a su pensamiento, reprimiendo con dureza a las personas inmigrantes, hasta el punto de terminar sus actuaciones en los tribunales de justicia. El antihumanismo de esas actuaciones se ve confirmado con el comportamiento ante la misma actitud de otras autoridades. Nunca el Partido Popular ha condenado las palabras y los actos del alcalde de Badalona o del alcalde de Vitoria, que, condenados o no por los tribunales, han tenido que comparecer ante ellos bajo la acusación de xenofobia y de racismo. Podemos decir que el Partido es coherente, pero también hay que gritar que esa actitud carece de valores humanistas.

Un tercer ejemplo, el machismo. Podrá hacerse Rajoy cuantas fotos desee rodeado por todas las mujeres del Partido Popular, pero ni un millón de fotografías puede compensar la presencia del candidato a alcalde de Valladolid y actual alcalde de la ciudad en las listas electorales. Las portadas en la prensa nacional y la presencia, incluso, en noticias internacionales que han protagonizado los exabruptos machistas de León de la Riva no se pueden tapar con ningún mural fotográfico. Aquella referencia prostibular a los labios de una ministra, aquel desprecio erótico a la candidata socialista a la alcaldía y, sobre todo, aquel abandono de las mujeres violadas y maltratadas con la burla del ascensor y los sujetadores no lo tapan ni todos los escombros acumulados durante la burbuja inmobiliaria. Todavía alguien argumentará que existen mujeres en Valladolid que votarán a este alcalde y, efectivamente, su presencia en las listas está pidiendo el aval para su comportamiento. Pero, por más que conserve algún voto femenino, la negrura machista del Partido Popular, que se ve autorizada con la presencia de León de la Riva en la alcaldía de Valladolid y en la nueva candidatura, no la lava nada ni nadie. El machismo será un componente negro de la ideología del Partido para siempre, por la tozudez de los hechos sobre las palabras.

Durmiendo al borde del abismo

CARTEL WEB-01Formando parte del desarrollo del proyecto sobre Límites del Crecimiento, concedido por la Oficina de Cooperación de la Universidad de Valladolid, Entrepueblos ha programado el curso “Durmiendo al borde del abismo”. Es un curso dirigido al alumnado universitario y a la población interesada en saber más acerca de la catástrofe ecológica en la que estamos embarcados. Hemos tenido la suerte de poder contar con las personas más expertas en esta cuestión, que generosamente han aceptado nuestra invitación: Carlos Taibo, Jorge Riechamann, Marta Pascual y José Manuel Naredo. El curso incluirá también un taller concienciador, que dirigirán las Mujeres de Matagalpa; y una actuación teatral de La Huella, Teatro Crítico.

En el momento de escribir estas notas se han desarrollado las cuatro conferencias, que han sido muy bien acogidas por el público. En todos los casos se han quedado pequeños los salones de actos que nos asignó la Universidad, cosa insólita en los tiempos que corren. Además de la alegría que supone ver la afluencia de mucho público y con dominio pleno de público joven, este hecho aporta una esperanza cierta para el futuro. La conciencia de la catástrofe ecológica va instalándose en la población y la lucha contra el desastre gana adeptos.

Carlos Taibo habló sobre el decrecimiento, única opción viable ya en el corto plazo, e hizo una aportación que quiero destacar: la consecución de este objetivo requiere la cooperación y federación de las múltiples experiencias alternativas que vienen ensayándose, como son las cooperativas integrales, los mercados sociales y las diversas experiencias de economía solidaria y de banca ética cooperativa.

Jorge Riechmann habló sobre El final de las energías fósiles. Destacó, sobre todo, la rapidez con la que estamos destruyendo la naturaleza, en contraste con la lentitud con la que avanzan las respuestas a ese destrozo. Fue detallando algunos ámbitos de la catástrofe y destacó como principal enemigo a la “tecnolatría”, esa esperanza vana en que la ciencia o el superhombre serán capaces de superar los límites naturales. ¡Qué bien cuadra esta “tecnolatría” con el neoliberalismo! Jorge Riechamann propuso una estrategia dual para la lucha: aliviar el choque que se nos avecina, por una parte, con el desarrollo de políticas “conservadoras” (de la naturaleza); y construir más salvavidas, por otra, promoviendo iniciativas de reconstrucción comunitaria por doquier: recuperar y potencias los cuidados domésticos, hacer vecindad, reaprender la subsistencia local, construir cooperación.

Marta Pascual, una profesora de Ecologistas en Acción, habló de Educación alternativa y buen vivir. La escuela, nos decía, no habla de lo que pasa (precariedad laboral, soledad de los ancianos, colapso ecológico), sino que trasmite una fe ilimitada en el crecimiento. Por eso, nos proponía “cambiar de gafas para mirar al mundo”, de manera que, construyendo un currículo abierto, logremos aprender lo necesario para vivir: el cuidado de las vidas, responsabilizarnos del territorio, la construcción de vida comunitaria, recuperar los saberes sostenibles o politizar la actividad humana.

José Manuel Naredo comenzó haciendo una matización del título de su charla, que pasó a denominar “Vivir mejor sin la mitología del crecimiento económico”. Introdujo dos palabras: mitología, que no precisa aclaración, y económico, para no confundir con el crecimiento de otras cosas. Eso le sirvió para asentar la primera tesis: el crecimiento es una ideología, que tiene un origen. Ese origen es la modernidad, cuando aparece el concepto de economía para referirse a los mecanismos de la producción, del trabajo, del capital o del dinero, y no como anteriormente, que se refería solo a los asuntos de la propia casa. Criticó la abstracción que supone el concepto de producción mediante el trabajo, que prescinde de otros elementos, como la adquisición (los “productos” naturales, en general, no se producen, sino que se adquieren. Así ocurre con el agua o el aire, pero también con el petróleo y, quizá, con el suelo, la vegetación y otras cosas) y como la redistribución. Esta abstracción tiene su fundamento en la dualidad interpretativa que hace la modernidad: hombre/naturaleza; razón/emoción; economía/ecología, etc.

Frente a esa ideología, que conduce al desastre, como explicaría después, propuso una alternativa: el enfoque ecointegrador o hablar de economía de sistemas frente a sistema económico como cosa aislada. Lo ejemplificó hablando de tres sistemas: el sistema biosfera, donde el sol, que activa la fotosíntesis, garantiza el ciclo de la vida sin necesidad de ningún recurso y sin generar residuos; el sistema industrial, que utiliza recursos infinitos y produce recursos infinitos, aniquilando progresivamente al Planeta; y el sistema industrial reconvertido, con base en las renovables y en una actuación de las instituciones y de cambio de posiciones ideológicas, que sirvan para controlar el mercado, desarrollar la filosofía del bien común, proteger a la naturaleza, cuidar a la especie humana, reducir el uso de recursos naturales y garantizar una democracia participativa.

El diálogo que siguió a la charla puso en evidencia que vamos despacio. Esperamos que eso sea, como popularizó el 15-M, porque queremos ir lejos.

Ninguna de las conferencias ha defraudado al numero público y nuestra tarea será ayudar a seguir transformando la conciencia en acción, desde lo local hasta lo global. Este curso aporta elementos y esperanza para ello.

Marcelino Flórez

 

Cataluña y España, desde Castilla y león

Siempre ha habido mucha dificultad para definir el concepto “España”. Desde el punto de vista geográfico, por ejemplo, es menos que una Península y ahí está Portugal para demostrarlo, pero también es más que la Península Ibérica y ahí están las islas y costas mediterráneas y atlánticas. Esas fronteras, por otra parte, tienen muy pocos años.

Si nos fijamos en la lengua, el castellano es menos que un Estado, pero también es mucho más. Hay diez veces más de castellano hablantes que de españoles; y, entre los españoles, el castellano es sólo una de las lenguas maternas, a lado del catalán del vasco o del gallego.

Si tenemos en cuenta la identidad, es decir, aquello que se siente ser una persona, España es igualmente más y menos que una Nación. Muchos españoles no se sienten tales, sino que se sienten catalanes, vascos o gallegos exclusivamente. Y yo, por ejemplo, me siento más europeo que español y más cosmopolita que europeo. Como yo, hay otras personas, no se vayan a creer que no, porque esto es una mera cuestión de voluntad, después de haber viajado un poco.

De manera que, si tenemos que buscar un acuerdo para definir a España, hay que ir al artículo primero de la Constitución, donde dice “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”. Aquí se define España y en esos términos es reconocida por el mundo y participa en las instituciones internacionales. Esto es así desde 1978, aunque no hay duda de que existen razones y antecedentes para que así sea.

Tengo para mí que el antecedente más influyente en lo que jurídicamente es España no va más allá del constitucionalismo y, específicamente, de las constituciones posteriores a 1812, donde van apareciendo dos elementos que identifican lo que ha venido a ser España. El primero, que van dejando de figurar los territorios coloniales de América, adaptándose las fronteras a lo que son hoy; y el segundo, que se establecen las provincias, las mismas que hoy existen.

El artículo 11 de la Constitución de 1812 mandataba el establecimiento de provincias en España y un decreto de Javier de Burgos, de 30 de noviembre de 1833, las estableció. Los liberales organizaron las provincias por razones de eficacia fiscal y de la justicia, de manera que el criterio organizativo dominante fue hacer espacios semejantes en extensión y en población, aunque también contemplaron otros criterios, como la topografía o la tradición histórica. El criterio topográfico se usó para dotar a cada provincia de terrenos de montaña y de llanura, de manera que tuviesen una economía lo más complementaria posible; y la tradición es la que explica que se respetase siempre en la partición provincial la lengua particular, así como la división fronteriza de los reinos del Antiguo Régimen y, por eso, se delimitó Aragón, Cataluña, Valencia o Navarra. En el caso del País Vasco, se discutió mucho si reducirlo a dos provincias, dada su escasa población, pero se optó por mantener tres, como determinaba la costumbre histórica.

La división provincial resultó exitosa a todos los efectos. Le sirvió, por ejemplo, a Prat de la Riva en 1911 para diseñar lo que terminaría siendo la Mancomunidad de Cataluña desde el 6 de abril de 1914, que tendría como objetivos promocionar la lengua y desarrollar las obras públicas. Y nada ha servido más que este hecho para construir una identidad catalana.       (¿ Por qué no será ésta la efemérides constituyente que celebre el nacionalismo catalán, en vez de la derrota de 1714?. ¡Ay, el victimismo!). Por cierto, en muchos lugares es la provincia lo que más identifica a las personas. ¡Cuánta gente se siente, antes que nada, leonés o murciano, es decir, natural de una delimitación a la que le faltan veinte para tener doscientos años! Lo gracioso es que esa mayoría de gente piensa que su identificación proviene de una “unidad de destino en lo universal”, parafraseando a “esa persona”, como diría Rajoy para evitar nombrar a alguien. Algo parecido debían de pensar los constituyentes de 1978, quienes dieron por cosa tan obvia a la provincia, que la establecieron como circunscripción electoral única, un hecho al que le han bastado 35 años para demostrar la equivocación.

Es cierto que, aparte de estos antecedentes, podemos hablar de otras raíces identitarias, aunque sean siempre cambiantes: la romanización, que aportó el cristianismo, además de una lengua común; la dispersión territorial medieval, que originó las variedades lingüísticas, siempre bajo unidad católica; o el Estado Moderno, que desarrolló una pugna permanente entre el afán monárquico de unificación jurídica y la diversidad real de las culturas. Todos son elementos de lo que hoy es España y de sus contradicciones. Pero el hecho que ha determinado verdaderamente la españolidad ha sido el capitalismo, esto es, el mercado.

La dinastía borbónica, esa misma a la que reprueba el nacionalismo catalán en su Diada, unificó el mercado en todos los territorios dinásticos, terminando con el monopolio americano por parte de la Corona de Castilla, cosa que agradó a un buen número de burgueses en el antiguo Condado de Cataluña y que proporcionó un notable impulso al puerto y ciudad de Barcelona; y el liberalismo triunfante consagró el mercado español con fronteras estrictas y aranceles más fuertes que las concertinas de Melilla. Ese mercado nacional, como le denominaron los economistas burgueses, hizo posible el éxito del textil catalán, liberado de la competencia británica y con la garantía de un amplio territorio español de ventas. Ese mismo mercado condujo, durante el franquismo, el ahorro de los cerealistas del interior peninsular hacia la industrialización de la periferia; y, detrás del ahorro, se fueron los explotados por los ahorradores. Así se consumó la diversidad territorial de lo que es España. Ha de quedar muy claro que en esta españolización no tiene ninguna responsabilidad mayor Castilla y León que Cataluña; si acaso, al revés.

Ahora resulta que una ideología de base provinciana, el nacionalismo, plantea la escisión con el resto de España. Está bien, pero habrá que hacer cuentas. Del mismo modo que en una ruptura matrimonial con desavenencia, alguna autoridad neutral tendrá que establecer los términos de la separación. Y el problema no es si Cataluña permanecerá o no en la Unión Europea o si el Barça jugará o no la liga española; el problema es la valoración y pago de los bienes de las personas que quisieran regresar a sus lugares de origen en el resto de España (porque no puedo ni pensar que se esté contemplando la expropiación), así como la compensación entre los territorios españoles de los beneficios obtenidos gracias a la política económica común de los tres últimos siglos, o sea, del periodo de mercado nacional. La valoración de este factor no sería difícil. Bastaría con hallar la renta media española y de cada una de las Comunidades Autónomas, y aportar o detraer a quien le correspondiese la parte que excediera o faltara de esa renta media, por ejemplo. Como en toda ruptura matrimonial, si una parte se queda con la casa, la otra se lleva los bienes muebles, porque en política económica española ha regido el sistema de gananciales, aunque no sea lo habitual en derecho familiar catalán. ¿Conoce alguien las cuentas que hacen los nacionalistas catalanes de estos asuntos? Si no las dan a conocer, ha de ser porque no les parece un buen negocio, pero cuando el juego ideológico de los nacionalismos trasciende de lo que suele tenerlos entretenidos, que no es otra cosa que la disputa de la hegemonía política en los respectivos territorios, hay que poner todas las cartas sobre la mesa. Lo otro es jugar con trampas, las mismas trampas que usan los nacionalistas españoles y que tan buenos resultados les viene dando.

Marcelino Flórez

Asamblea de Florencia

El día 18 de mayo de 2013 se celebró en Florencia la Asamblea anual de los socios de Banca Popolare Etica. Era la primera Asamblea para la “quinta área de BpE, que tine un nombre propio: Fiare. Allí estuvimos unas setenta personas españolas, que llevábamos la representación de las trescientas que ya son socias de BpE. Nos acogieron muy bien. Es cierto que nuestra llegada ha contribuído a engrandecer las cifras de la banca ética, pero no es nada en comparación con lo que ganamos.

Antes de que pase un año, la Banca Popolare Etica con la marca Fiare tiene que estar funcionando plenamente en España, pues así obliga la autorización del banco central italiano, Banca de Italia, que empezó a contar el 13 de mayo. BpE es diez veces más grande que Fiare en todas las cifras, aunque es seguro que reduciremos esa diferencia no tardando mucho. Ganamos también un importantísimo patrimonio y, sobre todo, una suma de gentes con una pinta buenísima (echad un vistazo al blog de Roberto Sedda: http://www.robertosedda.it/?p=3179).

La Asamblea contó con la participación de 3.845 votantes, de las cuales 924 estuvieron presentes y el resto, representadas. Se aprobó el balance, cuyos resultados son positivos (se puede ver en internet) en estos tiempos de quiebra de los sistemas bancarios capitalistas, y se eligió el nuevo Consejo de Administración. Este tiene dos novedades: la primera, la elección de Peru Sasía, nuestro representante, que fue la tercera persona más votada; y la segunda, la equidad de género ya conseguida, con siete mujeres y seis hombres en su composición.

Fiare ha sido acogida con mucho cariño dentro de la Banca Popolare Etica. Eso nos reconforta a la vez que nos compromete. Hemos de contar las novedades al movimiento social y a las personas amigas, recordándoles que necesitamos de su concurso y animándoles a sumarse a esta ya realidad que hace posible darle un valor social añadido al dinero ahorrado, además de dejar tranquila nuestra conciencia al saber que depositamos el ahorro donde nunca lo usará la guerra ni la destrucción de la naturaleza ni la explotación laboral de las personas.

Marcelino Flórez