La carta de Pablo y sus paradojas

-Comentario de texto-

El 14 de noviembre de 2019 Pablo Iglesias ha dirigido una carta a su afiliación con motivo de la firma de un pacto de Gobierno de coalición con el PSOE. Son seis párrafos y estas son las ideas:

– Nos mandaban dejar de protestar y acudir a elecciones

. Lo hicimos y estamos en el Gobierno

. agradecimientos

– No por la astucia de los dirigentes, sino por el esfuerzo de la gente

. reiterado: no el talento de arriba, sino la perseverancia de abajo

– Afrontar un doble desafío: construir un Gobierno para la mayoría y echar raíces

. con dos dificultades: la derecha con sus brazos mediáticos y el PSOE mayoritario

– Pero se puede, con el esfuerzo de la gente de Podemos

Lo podíamos resumir de la siguiente manera:

Cuando estábamos en las plazas del 15-M, los caciques nos invitaban a participar en las elecciones. Lo hicimos y aquí estamos, en el Gobierno. Doy gracias a la militancia de Podemos.

Hemos llegado hasta aquí no por la astucia de los dirigentes, sino por el esfuerzo de la gente. Y lo reiteramos: no por el talento de los líderes, sino por la perseverancia de las masas.

Llegados aquí, se nos presenta un doble desafío: construir el Gobierno para la mayoría y echar raíces. Y encontramos dos dificultades principales: el combate de la derecha con su control mediático y la mayoría gubernamental del PSOE, que obligará a muchas cesiones.

La idea principal que trata de transmitir es, sin duda, la alegría por haber conseguido el objetivo de llegar al Gobierno y la necesidad de votar afirmativamente, a pesar de las dificultades y cesiones que habrán de venir.

Esta carta no deja de ser una petición del voto favorable en la consulta que Podemos ha anunciado a sus bases, pero es muy interesante la argumentación que utiliza. En primer lugar, se esfuerza por enlazar a Podemos con el 15-M, transmitiendo así la pervivencia del valor de la asamblea y de la participación popular. Esa idea la refuerza con la adjudicación del éxito a la movilización de la militancia y lo hace mediante el uso de una figura literaria, la paradoja, que termina subrayando precisamente lo contrario: la habilidad del líder, que acaba consiguiendo lo que quería sin ceder un ápice en ningún momento. Efectivamente, a la vista de todo el mundo está el hiperliderazgo que ejerce Pablo Iglesias, que ha alcanzado las máximas cotas en las dos campañas electorales últimas. Y lo ha hecho con mucho éxito. A pesar de perder la mitad de los votos y de los diputados, es decir, de la desmovilización o huida del electorado, de la afiliación y de los dirigentes, el líder ha conseguido el objetivo, un Gobierno de coalición. No ha sido, por lo tanto, la perseverancia de los de abajo, sino el talento del líder, como viene a decir el propio protagonista a través de la reiteración de la paradoja.

Entre los razonamientos del escrito, hay uno que refuerza la interpretación que acabamos de hacer. Dice que uno de los desafíos que se presentan es “echar raíces”, esto es, el reconocimiento de que no hay sustrato, no hay bases. En algunos lugares, Podemos sencillamente no existe; en casi todos, no hubiese podido dar un paso sin la aportación de los aliados, especialmente de Izquierda Unida, pero también de los aliados territoriales de Cataluña o de Galicia, por ejemplo. Nunca como en esta ocasión se ha presentado un apoyo tan cerrado de las fuerzas políticas coaligadas a Podemos y nunca con tanta eficacia electoral como en este caso.

Para terminar y para que las bases no tengan ninguna duda sobre el sentido del voto, Pablo Iglesias se pone la venda antes de la herida y achaca la responsabilidad de las dificultades que han de llegar al IBEX 35 y al PSOE. Nada, pues, debe impedir el voto favorable al acuerdo alcanzado. No entro a comentar este aspecto, pero la verdad es que no aporta mucha confianza para el futuro gobierno.

La carta certifica dos cosas: el afianzamiento del liderazgo de Pablo Iglesias, que relega sine die el debate interno sobre los resultados electorales, sobre la organización del partido y sobre el propio liderazgo; y el estancamiento de la reorganización de la izquierda plural, prisionera en los próximos años de la coalición electoral a la que con tanta fuerza se ha agarrado. En lo que a mí respecta, sirve para confirmar cuál era la razón de la insistencia numantina en el gobierno de coalición, tanto en julio como en septiembre, una estrategia finalmente victoriosa, la que asegura la continuidad del líder.

Marcelino Flórez

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