Amarga victoria, dulce derrota

Están todos de acuerdo y lo reflejan los rostros. La encuesta de ‘Podemos’ ha terminado con una leve victoria de Pablo Iglesias, de poco más del 40 por 100 de los votos, que sólo cabe calificar como amarga. Se ve en el rostro. La derrota de Iñigo Errejón ha sido dulce, casi el 40 por 100 de los votos, es decir, empate. También se ve en la cara. Para desempatar están los anticapi, si hablamos de partido, y la gente, si volvemos a hablar de confluencia, de primarias, de asambleas.

Esta consulta interna de ‘Podemos’ ha sido el acto más importante para este nuevo partido desde las elecciones europeas que le dieron nacimiento, mucho más importante que la asamblea de Vistalegre de hace dos años, mucho más importante que todas las consultas electorales que siguieron a las europeas. Es la primera clarificación de ‘Podemos’ y pone de manifiesto la caída de un líder. Pablo Iglesias, el político peor valorado de España, ya no es referente ni siquiera en el interior de su partido. Fin de una etapa. Con el líder se van al traste Monedero, Bescansa y el anguitismo, o sea, la estrategia que podemos denominar del “2 de marzo”, aquel día en que se podía haber dado fin a la era de Rajoy y, quizá, del Partido Popular.

No todo el mundo fue consciente de la magnitud de aquel error, que se plasmó en el efecto cal viva. Escucho a los tertulianos y certifico que son analfabetos políticos; leo al núcleo duro de ‘Podemos’ y veo que están anclados en el pasado; sólo unos pocos críticos y, desde luego, Errejón vienen haciendo una reflexión diferente. Ahora la estrategia ha quedado en minoría y se acabó la discusión.

Con Pablo ha caído Alberto Garzón, que aquel 2 de marzo perdió la ocasión de abstenerse, como ya he dejado escrito en este blog. Eso significa que la fórmula de Unidos Podemos ha llegado hasta aquí. Queda EQUO, debido a su insignificancia, pero no sé si podrá volver a ser “el pegamento de la izquierda” que fue en su momento o irá con los demás al desván de la historia, al asirse tanto a los platos de lentejas.

Nueve meses después, se hacen visibles los efectos políticos de una estrategia, donde sólo el sector que se agrupa en torno a Iñigo Errejón ha logrado mantener despierta la mirada. Siguen pensando que se puede ganar, como razonaba Iñigo en su artículo doctrinario comentado aquí. Pero para asegurarse la “mayoría transversal” ahora sabemos que no sólo hace falta reconstruir un partido en Vistalegre II, sino que hace falta un líder, una persona candidata a la presidencia del gobierno. Se busca, pues, a alguien popular y capaz de pasar la criba de unas elecciones primarias en el seno de una confluencia de partidos y movimientos. Demasiada tarea, si Rajoy opta en mayo por convocar elecciones y, más, si alguien no da un paso a un lado, como prometió.

Marcelino Flórez

Un comentario en “Amarga victoria, dulce derrota”

  1. Reblogueó esto en Baladringy comentado:
    Siempre he creído que cuando existe un objetivo común, quien no colabora en su consecución es, en el mejor de los casos, insolidario, en el peor un saboteador, pero siempre un egoísta . Así entendí lo ocurrido en el primer semestre de 2016 y las argucias comunicativas de Pablo Iglesias & Co.

    Me alegra pues el resquicio que se abre de cambio de liderazgo en Podemos, pero dejo que lo explique Marcelino, que de seguro lo hará mejor que yo.

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