Me preocupa la Izquierda

Lo que a mí me preocupa en la crisis del PSOE es el presente y el futuro de la izquierda. Hace varios meses afirmaba yo en una de estas reflexiones que teníamos PSOE para mucho tiempo, a no ser que los socialistas optasen por el suicidio. Esa parece haber sido la opción. Pase lo que pase, el PSOE ha derivado ya a la irrelevancia, un partido en proceso de extinción. Eso no sólo no me alegra, sino que me preocupa, porque toda la izquierda va en el mismo lote, al menos en el presente, un presente de cuatro años como mínimo. Demasiado tiempo.

El futuro de la izquierda queda en manos de ‘Podemos’ o, si queréis, de la coalición ‘Unidos Podemos’, que para el caso es lo mismo, dada la objetiva hegemonía de ‘Podemos’. Prevenir, que no predecir, el futuro de la izquierda pasa por hacer un análisis acertado del presente y del inmediato pasado. Y el momento clave, en mi opinión, es el 2 de marzo de 2016, el día del NO a Pedro Sánchez en el Parlamento.

Creo que Pablo Iglesias e Irene Montero también lo ven así en sendos artículos aparecidos en publico.es y eldiario.es los días 29 y 30 de septiembre, respectivamente. Justifican ambos el NO como la acción necesaria para no caer en la “subalternización”. Atención a este concepto, que resulta ser el antónimo de “sorpasso”. Hasta el 26-J se justificaba el NO por la búsqueda del “sorpasso”. Al no producirse éste, la justificación ha pasado a ser la “subalternización”. Y los sucesos acaecidos en el PSOE aparentan darles la razón. ‘Podemos’ no sólo no es subalterno del PSOE, sino que pasará a ser objetivamente el centro de la oposición en el próximo gobierno de Rajoy.

Pudiera parecer que la situación actual da la razón al NO del 2 de marzo y casi nos parece que no ha existido el 26-J. Pero eso es una pura ilusión. La realidad es la pérdida de más de un millón de votos, o sea, la cuarta parte de votantes previsibles en las elecciones del 26-J. Y esa tozuda realidad es la que hay que tener en cuenta. Junto a esa, esta otra: si no hubiese existido aquel NO, el partido quebrado ahora no sería el PSOE y Rajoy estaría purgando la corrupción en el limbo. Cambiar el no ser subalterno en la oposición por cuatro años de gobierno de Rajoy o los que puedan venir, eso sí que debería tratarse sin desprecio, al menos, en el análisis. Para mí, el NO del 2 de marzo fue un error sin paliativos.

De todos modos, no fue eso lo que me hizo ir a votar con la nariz tapada el 26 de junio. Fueron el liderazgo y la coalición. Me explico: el tono con el que Pablo Iglesias justificó el NO le hizo perder ante mis ojos todos sus encantos. Y eso dura mucho tiempo. Pero es la coalición lo que me produce verdadero rechazo. No el que esté Izquierda Unida. Al contrario, eso me llevó a votar. Lo que no admito es que me impongan las candidaturas y los programas desde las cúpulas de los partidos.

Me preocupa que en la exégesis que hace Irene Montero del artículo de Pablo Iglesias no quede nada clara la opción por la confluencia. Es cierto que usa una vez la expresión “diversidad de personas y actores sociales y políticos”, pero no concreta la relación que se desea con esa diversidad. Y cuando ejemplifica las “trincheras” que piensa “cavar” para la “guerra de posiciones” (¡Ay, ese lenguaje siempre belicista del líder!) usa un símil que me produce escalofríos. Es el que se refiere a las prácticas del Black Panther Party para construir comunidad: “Desayuno gratuito para los niños y niñas, servicio intercomunitario de noticias, programas de intercambio de ropa, hospitales y centros de salud comunitarios, entre otros”. No pude dejar de pensar en el populismo, en este caso fascista, del Hogar Social de Madrid.

No, Irene, no. Esas cosas ya las hace Cáritas o el Banco de Alimentos o La Marea Verde o La Marea Blanca o toda la gente que trabaja por defender y crear bienes comunes. No hace falta que lo haga ‘Podemos’ en la trinchera; ese es un pensamiento leninista de los años setenta. Lo que necesitamos ahora es que se convoque a ese mundo solidario a la participación en igualdad. Por eso, estoy preocupado.

Marcelino Flórez

Un comentario en “Me preocupa la Izquierda”

  1. Reblogueó esto en Baladringy comentado:
    Reblogueo dos artículos referidos a la batalla de Ferraz, de infausto recuerdo.
    En esta entrada Marcelino pone el acento en lo que pudo haber evitado Podemos y no hizo.

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